Luis se puso a caminar sin saber hacia donde . Se fue internando por un bosque, hasta un lago cubierto de niebla. Escuchó un crujido proveniente del agua; una barca se acercaba a la orilla del lago, entre la niebla. En ella, un personaje con una capucha que le tapaba el rostro y una túnica negra, remaba de pie sobre la popa de la embarcación.
- ¡Sube! - le dijo con una voz que no parecía humana.
Temblando de pies a cabeza, subió al bote. Sin pronunciar una sola palabra, el barquero remó pausadamente hasta la otra orilla, entre un silencio absoluto. Allí el barquero se quedó muy quieto. Luis vio su mano saliendo de la manga de la túnica: ¡Era un esqueleto! Se precipitó muerto de miedo fuera del bote y saltó al agua. Al mirar hacia atrás, no vio más que las negras aguas del lago.
La niebla se disipó, y se encontró frente a una cueva. Había antorchas a ambos lados de la entrada, por lo que se introdujo en ella. Las antorchas, colocadas en las paredes, iluminaban la cueva. Esta, se estrechaba a medida de que avanzaba, hasta el punto de tener que arrastrarse para continuar. Sudaba, tenía plapitaciones, pero ya le era casi imposible girarse para volver. La desesperación, amenazaba con atraparlo, pero entonces, le fue más fácil avanzar, y poco a poco, la cueva se fue ensanchando de nuevo, hasta llegar a una amplia estancia. Miró aliviado a su alrededor: ¡Se encontraba rodeado de chocolate!,¡estalactitas de chocolate blanco colgaban del techo, sobre un río de chocolate líquido que rodeaba rocas de chocolate negro entre paredes de chocolate con almendras y pasas!
- " ¡Chocolate, con lo que me gusta!" - Pensó, entonces se dio cuenta de que estaba hambriento, y se puso a comer frenéticamente.
Cuando ya no pudo comer más, siguió avanzando por la cueva de chocolate.Llegó a una estancia más grande, donde, sentados en cómodas tumbonas, encontró a varias personas. ¡Estaban terriblemente gordas!, y sólo se movían para alargar su mano y coger un trozo de chocolate que se llevaban a la boca.
- perdone - le dijo Luis a una de ellas - ¿Que sitio es éste?
- ¿Que sitio? - le contestó éste con la boca llena de chocolate - ¡El Paraíso!, sólo tienes que tumbarte y comer todo lo que te apetezca.
Luis se quedó confuso.
- ¿Y no hacéis nada más?
- ¿Hacer?, ¿Qué otra cosa se puede hacer?
- Pues.........no se, pasear, pintar, jugar a fútbol....
- Para eso tendría que salir de aquí........y tendría que bajar unos kilos para pasar por la cueva.........y para eso tendría que dejar de comer............¡no,no,no!
El hombre alargó la mano y siguió comiendo.
Luis miró a su alrededor, el chocolate tenía una pinta estupenda, y se puso a comer de nuevo.
- ¡Oye!, tienes tumbonas libres, coge una - le dijo el hombre, señalándolas.
Luis se dirigió hacia allí, pero se paró en seco. - "¿Qué estoy haciendo?" - pensó - "si sigo comiendo, ¡no saldré nunca de aquí!
Dio media vuelta, y corrió entre el suculento chocolate, luchando contra el embriagador aroma que le obligaba a detenerse. Luego se arrastró por el estrecho pasadizo, y salió aliviado a la luz del sol.
Cuentos para contar.
viernes, 24 de abril de 2015
viernes, 17 de abril de 2015
La leyenda del "Robacorazones" (1)
Hacía buen tiempo, por lo que los niños habían salido al patio a jugar en la hora del recreo. Luis jugaba con Leire a los cromos. Aunque ésta era 2 años menor, Luis se llevaba muy bien con ella.
Iosu y pedro se les acercaron.
- ¡Eh tu, cacota!, ¡eres una nena o que! - dijo Iosu.
- Es una nena, porque juega con nenas - recalcó Pedro.
Varios niños les rodearon.
- ¿No dices nada? - insistió Iosu.
- Vámonos Leire - Luis le cogió de la mano, y se abrieron paso entre los niños que les rodeaban.
- ¡Nena, nena! - corearon todos.
Leire se puso a llorar.
- No te preocupes, no pasa nada - le consoló Luis, enjuagándole las lágrimas con la mano.
Detrás de la reja que guardaba el patio, una siniestra figura observaba la escena, y sonreía.
Al salir del colegio, Luis se dirigía a su casa, cuando fue abordado por la siniestra figura que espiaba a través de la reja.
- Ejem.........., señor Luis.
Luis se sobresaltó al ver a un hombre delgado, casi esquelético, que vestía un antiguo traje negro, y cuyos ojos parecían ventanas hacia un invierno eterno.
- Permita que me presente; Soy el barón Greenforce -le dijo, taladrándole con sus oscuros ojos - Quiero ofrecerle un trato...........verá, soy inventor, y he inventado una máquina que hace que las personas sean queridas por todo el mundo. ¿Qué le parece?
- Bueno............
- Su funcionamiento es muy simple, cambia los iones negativos del aura de las personas en iones positivos, así que todo el mundo querrá estar contigo, es una cuestión de electromagnetismo.
- Ya.
- Confía en mí, y te convertirás en el niño más popular del colegio.
- pero yo no quiero ser popular....
-¡Si todo el mundo quiere serlo!.¿Quien no quiere se popular?, ¡hay que estar loco para no querer ser popular!
- Lo siento, pero yo......
- ¡Por favor!, ¡por favor!, ¡deja que te ayude!, ¡por Dios! - El barón se arrodilló frente a Luis suplicándole.
- ¡Venga, venga, barón!, ¡levántese!, ¡dejaré que me ayude!
- ¡Gracias,gracias!, ¡no se arrepentirá, se lo juro! - decía el barón mientras besaba la mano de Luis.
Pero por debajo de su suplicante mirada, una ansiosa y siniestra sonrisa se extendía en sus labios.
Al día siguiente, Luis acudió a casa del Barón, más por lástima que por interés propio. Era una destartalada mansión a las afueras de la ciudad, que parecía surgir del mismísimo infierno, rodeada por un oscuro jardín, que como una jungla, parecía devorarla.
Dentro, el barón, vestido con una bata blanca, le recibió con pastosa cordialidad.
- ¡Adelante, adelante!, ¡está usted en su casa!, ¡póngase cómodo, debe de estar agotado de tan largo periplo! - le dijo ofreciéndole un viejo y gastado sillón situado frente a una polvorienta chimenea donde todavía humeaban extraños restos calcinados.
- Bueno.....será mejor que empecemos cuanto antes, tengo que hacer los deberes de clase.
- Bien, bien, como quiera, vayamos entonces a mi laboratorio. Acompáñeme por favor.
Por dentro, la mansión parecía más abandonada si cabe. Le llevó hasta el sótano, por oscuros pasillos, a la luz de un candelabro que llevaba en el mano. Allí, se encontraba su laboratorio, lleno de extraños cachibaches.
- Siéntese aquí, y perdone el desorden.
Nada más sentarse, el barón cerró unos grilletes que salían del posabrazos de la silla, y otros que salían de las patas, atrapándole brazos y piernas. Se sobresaltó, y el sobresalto se convirtió en terror cuando escuchó la risa histérica del barón, que con los ojos inyectados en sangre, se frotaba las manos.
- ¡Ya te tengo!, ¡por fin!
- ¿Qué está haciendo?, ¡qué quiere de mi!
El barón le miró fijamente, mientras cogía unas tenazas con la mano.
- ¡Tu corazón!
Luis se desmayó.
Cuando despertó, se encontró en su cuarto, tumbado en la cama. Tenía las sábanas empapadas de sudor, y le dolía el pecho. ¿Habría sido todo un sueño? Salió para despejarse un poco. Estaba mareado, y le seguía doliendo el pecho.
- Luis - escuchó. Un joven apuesto se le acerco - permite que me presente..............
- ¡No!, ¡no quiero saber nada de desconocidos!
Echó a correr. Sin embargo, cuando se detuvo, se encontró con el joven delante de él
- ¿Como es posible? - dijo extrañado.
- No te asustes, sólo quiero ayudarte. Escucha, se lo que te ha sucedido, y te lo puedo explicar todo.
- ¿Quien eres?, ¿Y como lo sabes?
- Soy Bernardo, tu ángel de la guardia. ¡En serio, no pongas esa cara!
- ¿Y porqué no me ayudaste ayer?
- Lo intente...........pero el barón es un ser muy astuto y escurridizo.
- ¿Entonces no fue un mal sueño?
- No, sucedió.
- ¿Y mi corazón? -dijo Luis llevándose la mano al pecho.
- Te lo ha quitado.
- ¡Si lo noto palpitar!
- Lo que escuchas es un reloj que el barón ha puesto en su lugar. En cuanto se acabe la cuerda, se parará y ....
- ¿Y moriré?
- si, si no logramos recuperar antes tu corazón.
Una onda preocupación llenó a Luis
- ¡Vayamos a por el barón!, ¡tenemos que recuperarlo!
- Antes te contaré una historia, su historia, la historia del "Robacorazones". El Barón Greengorce ha tenido muchos nombres a lo largo de la historia; Caín, Judas, Rasputín, Adolf,........,es un ser inmortal, que hizo un pacto con el diablo: Le pidió la inmortalidad a cambio de su corazón. El diablo aceptó, y desde entonces vaga por la tierra burlándose del paso del tiempo.
- ¿Y porqué quiere mi corazón?
- Es muy desgraciado, no se puede ser feliz sin corazón, y ahora lo que más desea en este mundo, es la muerte. Por eso roba corazones, para encontrar un corazón puro.
-¡No entiendo nada!
- Déjame continuar. Mira, el diablo ha intentado a lo largo de la historia, apropiarse de un corazón puro. El no puede manifestarse en el mundo, sólo puede influir en él, influyendo en las personas; pero un corazón puro, le daría el poder para hacerlo, ¡y sería el fin de la humanidad!
- ¿Y que tiene que ver conmigo?
- ¡Tu corazón es puro!, ¡y el barón lo necesita como moneda de cambio para ser de nuevo mortal!
- Luis se quedó callado, intentando digerir lo que le acababa de contar Bernardo.
- ¡Es todo muy complicado!- dijo al rato.
- Bueno, tienes que encontrar al barón, y para ello debes ir al infierno, donde se encuentra el diablo.El barón ya estará de camino para encontrarse con él.
- ¿El infierno existe?
- Por desgracia si.
- ¿Y donde se encuentra?
- ¡En todas partes!, sólo tienes que desear encontrarlo, ¡Y él te encontrará a ti!
Luis cerró los ojos, pensó en el infierno y deseó con todas sus fuerzas ir allí.
- Ahora sólo tienes que dejarte llevar - Dijo Bernardo.
- Bien, pues vamos.
- Luis.........lo siento, yo no puedo acompañarte. Los ángeles no podemos entrar en el infierno, nos corromperíamos de inmediato. Pero estaré contigo si me necesitas.
- Pero...........
- Se que tienes miedo, pero es un viaje que debes hacer tu solo. Pero no lo olvides, si me necesitas ¡llámame! ¡Suerte!
Bernardo desapareció, dejando a Luis en la más terrible confusión.
Iosu y pedro se les acercaron.
- ¡Eh tu, cacota!, ¡eres una nena o que! - dijo Iosu.
- Es una nena, porque juega con nenas - recalcó Pedro.
Varios niños les rodearon.
- ¿No dices nada? - insistió Iosu.
- Vámonos Leire - Luis le cogió de la mano, y se abrieron paso entre los niños que les rodeaban.
- ¡Nena, nena! - corearon todos.
Leire se puso a llorar.
- No te preocupes, no pasa nada - le consoló Luis, enjuagándole las lágrimas con la mano.
Detrás de la reja que guardaba el patio, una siniestra figura observaba la escena, y sonreía.
Al salir del colegio, Luis se dirigía a su casa, cuando fue abordado por la siniestra figura que espiaba a través de la reja.
- Ejem.........., señor Luis.
Luis se sobresaltó al ver a un hombre delgado, casi esquelético, que vestía un antiguo traje negro, y cuyos ojos parecían ventanas hacia un invierno eterno.
- Permita que me presente; Soy el barón Greenforce -le dijo, taladrándole con sus oscuros ojos - Quiero ofrecerle un trato...........verá, soy inventor, y he inventado una máquina que hace que las personas sean queridas por todo el mundo. ¿Qué le parece?
- Bueno............
- Su funcionamiento es muy simple, cambia los iones negativos del aura de las personas en iones positivos, así que todo el mundo querrá estar contigo, es una cuestión de electromagnetismo.
- Ya.
- Confía en mí, y te convertirás en el niño más popular del colegio.
- pero yo no quiero ser popular....
-¡Si todo el mundo quiere serlo!.¿Quien no quiere se popular?, ¡hay que estar loco para no querer ser popular!
- Lo siento, pero yo......
- ¡Por favor!, ¡por favor!, ¡deja que te ayude!, ¡por Dios! - El barón se arrodilló frente a Luis suplicándole.
- ¡Venga, venga, barón!, ¡levántese!, ¡dejaré que me ayude!
- ¡Gracias,gracias!, ¡no se arrepentirá, se lo juro! - decía el barón mientras besaba la mano de Luis.
Pero por debajo de su suplicante mirada, una ansiosa y siniestra sonrisa se extendía en sus labios.
Al día siguiente, Luis acudió a casa del Barón, más por lástima que por interés propio. Era una destartalada mansión a las afueras de la ciudad, que parecía surgir del mismísimo infierno, rodeada por un oscuro jardín, que como una jungla, parecía devorarla.
Dentro, el barón, vestido con una bata blanca, le recibió con pastosa cordialidad.
- ¡Adelante, adelante!, ¡está usted en su casa!, ¡póngase cómodo, debe de estar agotado de tan largo periplo! - le dijo ofreciéndole un viejo y gastado sillón situado frente a una polvorienta chimenea donde todavía humeaban extraños restos calcinados.
- Bueno.....será mejor que empecemos cuanto antes, tengo que hacer los deberes de clase.
- Bien, bien, como quiera, vayamos entonces a mi laboratorio. Acompáñeme por favor.
Por dentro, la mansión parecía más abandonada si cabe. Le llevó hasta el sótano, por oscuros pasillos, a la luz de un candelabro que llevaba en el mano. Allí, se encontraba su laboratorio, lleno de extraños cachibaches.
- Siéntese aquí, y perdone el desorden.
Nada más sentarse, el barón cerró unos grilletes que salían del posabrazos de la silla, y otros que salían de las patas, atrapándole brazos y piernas. Se sobresaltó, y el sobresalto se convirtió en terror cuando escuchó la risa histérica del barón, que con los ojos inyectados en sangre, se frotaba las manos.
- ¡Ya te tengo!, ¡por fin!
- ¿Qué está haciendo?, ¡qué quiere de mi!
El barón le miró fijamente, mientras cogía unas tenazas con la mano.
- ¡Tu corazón!
Luis se desmayó.
Cuando despertó, se encontró en su cuarto, tumbado en la cama. Tenía las sábanas empapadas de sudor, y le dolía el pecho. ¿Habría sido todo un sueño? Salió para despejarse un poco. Estaba mareado, y le seguía doliendo el pecho.
- Luis - escuchó. Un joven apuesto se le acerco - permite que me presente..............
- ¡No!, ¡no quiero saber nada de desconocidos!
Echó a correr. Sin embargo, cuando se detuvo, se encontró con el joven delante de él
- ¿Como es posible? - dijo extrañado.
- No te asustes, sólo quiero ayudarte. Escucha, se lo que te ha sucedido, y te lo puedo explicar todo.
- ¿Quien eres?, ¿Y como lo sabes?
- Soy Bernardo, tu ángel de la guardia. ¡En serio, no pongas esa cara!
- ¿Y porqué no me ayudaste ayer?
- Lo intente...........pero el barón es un ser muy astuto y escurridizo.
- ¿Entonces no fue un mal sueño?
- No, sucedió.
- ¿Y mi corazón? -dijo Luis llevándose la mano al pecho.
- Te lo ha quitado.
- ¡Si lo noto palpitar!
- Lo que escuchas es un reloj que el barón ha puesto en su lugar. En cuanto se acabe la cuerda, se parará y ....
- ¿Y moriré?
- si, si no logramos recuperar antes tu corazón.
Una onda preocupación llenó a Luis
- ¡Vayamos a por el barón!, ¡tenemos que recuperarlo!
- Antes te contaré una historia, su historia, la historia del "Robacorazones". El Barón Greengorce ha tenido muchos nombres a lo largo de la historia; Caín, Judas, Rasputín, Adolf,........,es un ser inmortal, que hizo un pacto con el diablo: Le pidió la inmortalidad a cambio de su corazón. El diablo aceptó, y desde entonces vaga por la tierra burlándose del paso del tiempo.
- ¿Y porqué quiere mi corazón?
- Es muy desgraciado, no se puede ser feliz sin corazón, y ahora lo que más desea en este mundo, es la muerte. Por eso roba corazones, para encontrar un corazón puro.
-¡No entiendo nada!
- Déjame continuar. Mira, el diablo ha intentado a lo largo de la historia, apropiarse de un corazón puro. El no puede manifestarse en el mundo, sólo puede influir en él, influyendo en las personas; pero un corazón puro, le daría el poder para hacerlo, ¡y sería el fin de la humanidad!
- ¿Y que tiene que ver conmigo?
- ¡Tu corazón es puro!, ¡y el barón lo necesita como moneda de cambio para ser de nuevo mortal!
- Luis se quedó callado, intentando digerir lo que le acababa de contar Bernardo.
- ¡Es todo muy complicado!- dijo al rato.
- Bueno, tienes que encontrar al barón, y para ello debes ir al infierno, donde se encuentra el diablo.El barón ya estará de camino para encontrarse con él.
- ¿El infierno existe?
- Por desgracia si.
- ¿Y donde se encuentra?
- ¡En todas partes!, sólo tienes que desear encontrarlo, ¡Y él te encontrará a ti!
Luis cerró los ojos, pensó en el infierno y deseó con todas sus fuerzas ir allí.
- Ahora sólo tienes que dejarte llevar - Dijo Bernardo.
- Bien, pues vamos.
- Luis.........lo siento, yo no puedo acompañarte. Los ángeles no podemos entrar en el infierno, nos corromperíamos de inmediato. Pero estaré contigo si me necesitas.
- Pero...........
- Se que tienes miedo, pero es un viaje que debes hacer tu solo. Pero no lo olvides, si me necesitas ¡llámame! ¡Suerte!
Bernardo desapareció, dejando a Luis en la más terrible confusión.
viernes, 13 de febrero de 2015
El Niño Poesía y El Heladero Mágico en: Las tres reliquias (parte 4ª)
"El Niño Poesía" y el "Heladero Mágico" convocaron al presidente de "Gugulandia" ("Bebelandia") y al Sumo Sacerdote a una reunión en "Planet - Toy". Se dirigieron a una zona donde se amontonaban cajas de música.
- Les he reunido aquí - les dijo Félix - porque hemos descubierto donde se encuentran "Las Tres Reliquias".
- ¡Donde, donde! - gritó ansioso el presidente.
- Aquí mismo, en una de estas cajas.
- ¿Pero en cual?
- Quizás El Sumo Sacerdote tendría la amabilidad de indicárnoslo - dijo Félix irónicamente.
El Sumo Sacerdote se puso rojo como un tomate.
- ¡No se de qué está hablando! - farfulló.
- ¿No es en una de éstas cajas donde se guardan las reliquias la víspera de la procesión? - preguntó Asier?
- Pues si,.................
- Pues como Sumo Sacerdote, tendrá la llave que la abre.
- ¡Así es!.....¿pero a donde quieres ir a parar?
- ¿ Nos podría hacer el favor de mostrarnos cual es la caja y abrirla?
Tras unos instantes de vacilación, El Sumo Sacerdote se puso a gritar:
- ¡No lo pienso hacer!, ¡ésto es un atropello!, ¡ quienes os habéis creído que sois, héroes de pacotilla!
- ¡Abra la caja inmediatamente! - Le ordenó el presidente, echándole una mirada que haría temblar al mismísimo diablo.
El Sumo Sacerdote, con mano temblorosa, cogió una llave que llevaba en el cuello, a modo de collar, y aproximándose a una vieja caja decorada con mariposas pintadas, se dispuso a abrirla.
- ¡ No, no puedo! - gritó.
El presidente, le arrebató la llave de la mano, y dijo solemnemente:
- ¡Pues lo haré yo!
Al abrirla, junto a la bailarina que giraba al ritmo de una cristalina melodía, ¡se encontraban "Las tres reliquias"!
- ¿ Cómo has sido capaz?, ¿Y porqué?
El Sumo Sacerdote se echó a llorar.
- ¡Tenía que hacerlo!- dijo entre sollozos.
- Yo se lo explicaré todo - dijo Félix -. En realidad, las reliquias son falsas, siempre lo han sido, lo que sucedió, fue que la estirpe de Los Sumos Sacerdotes, aprovecharon la leyenda de "Las tres reliquias" para decir que las habían descubierto, y así convertirse en sus protectores. De esta manera, obtenían todo tipo de privilegios. Por eso, cuando se propuso hacer una demostración de sus poderes a causa de su centenario, el actual Sumo Sacerdote, tuvo que actuar rápìdamente, esconderlas, y hacer creer que las habían robado.
- Así que las reliquias son falsas - dijo el presidente pensativo.
- Si señor, siempre lo han sido.
- ¿Y como lo descubristeis?
- Después de enfrentarnos con "Superabusón", que estaba compinchado con El Sumo Sacerdote, volvimos al almacén. Allí encontramos un rastro de baba, que nos llevó hasta ésta caja - dijo señalando la caja donde estaban "Las tres reliquias" - , que es la única que estaba cerrada, y sin llave.
Lo demás fue pura deducción.
Asier y Félix, jugaban con los bebés en la arena del parque:
- Ha sido un duro golpe para la sociedad descubrir que eran falsas - comentaba el presidente mientras hacía un castillo de arena.
- Bueno, es mejor que las leyendas sigan siendo leyendas - dijo Félix - y si quiere que alguna se haga realidad, ¡aquí tiene uno de los legendarios helados del Heladero Mágico!
Un delicioso helado de tres bolas, con caramelo y virutas de chocolate, apareció en su mano como por arte de magia.
- Les he reunido aquí - les dijo Félix - porque hemos descubierto donde se encuentran "Las Tres Reliquias".
- ¡Donde, donde! - gritó ansioso el presidente.
- Aquí mismo, en una de estas cajas.
- ¿Pero en cual?
- Quizás El Sumo Sacerdote tendría la amabilidad de indicárnoslo - dijo Félix irónicamente.
El Sumo Sacerdote se puso rojo como un tomate.
- ¡No se de qué está hablando! - farfulló.
- ¿No es en una de éstas cajas donde se guardan las reliquias la víspera de la procesión? - preguntó Asier?
- Pues si,.................
- Pues como Sumo Sacerdote, tendrá la llave que la abre.
- ¡Así es!.....¿pero a donde quieres ir a parar?
- ¿ Nos podría hacer el favor de mostrarnos cual es la caja y abrirla?
Tras unos instantes de vacilación, El Sumo Sacerdote se puso a gritar:
- ¡No lo pienso hacer!, ¡ésto es un atropello!, ¡ quienes os habéis creído que sois, héroes de pacotilla!
- ¡Abra la caja inmediatamente! - Le ordenó el presidente, echándole una mirada que haría temblar al mismísimo diablo.
El Sumo Sacerdote, con mano temblorosa, cogió una llave que llevaba en el cuello, a modo de collar, y aproximándose a una vieja caja decorada con mariposas pintadas, se dispuso a abrirla.
- ¡ No, no puedo! - gritó.
El presidente, le arrebató la llave de la mano, y dijo solemnemente:
- ¡Pues lo haré yo!
Al abrirla, junto a la bailarina que giraba al ritmo de una cristalina melodía, ¡se encontraban "Las tres reliquias"!
- ¿ Cómo has sido capaz?, ¿Y porqué?
El Sumo Sacerdote se echó a llorar.
- ¡Tenía que hacerlo!- dijo entre sollozos.
- Yo se lo explicaré todo - dijo Félix -. En realidad, las reliquias son falsas, siempre lo han sido, lo que sucedió, fue que la estirpe de Los Sumos Sacerdotes, aprovecharon la leyenda de "Las tres reliquias" para decir que las habían descubierto, y así convertirse en sus protectores. De esta manera, obtenían todo tipo de privilegios. Por eso, cuando se propuso hacer una demostración de sus poderes a causa de su centenario, el actual Sumo Sacerdote, tuvo que actuar rápìdamente, esconderlas, y hacer creer que las habían robado.
- Así que las reliquias son falsas - dijo el presidente pensativo.
- Si señor, siempre lo han sido.
- ¿Y como lo descubristeis?
- Después de enfrentarnos con "Superabusón", que estaba compinchado con El Sumo Sacerdote, volvimos al almacén. Allí encontramos un rastro de baba, que nos llevó hasta ésta caja - dijo señalando la caja donde estaban "Las tres reliquias" - , que es la única que estaba cerrada, y sin llave.
Lo demás fue pura deducción.
Asier y Félix, jugaban con los bebés en la arena del parque:
- Ha sido un duro golpe para la sociedad descubrir que eran falsas - comentaba el presidente mientras hacía un castillo de arena.
- Bueno, es mejor que las leyendas sigan siendo leyendas - dijo Félix - y si quiere que alguna se haga realidad, ¡aquí tiene uno de los legendarios helados del Heladero Mágico!
Un delicioso helado de tres bolas, con caramelo y virutas de chocolate, apareció en su mano como por arte de magia.
viernes, 6 de febrero de 2015
El niño poesía y el heladero mágico en: Las tres reliquias (parte 3ª)
"Planet-Toy" era la juguetería más impresionante que Asier había visto: Cuatro plantas repletas de juguetes dedicados a los personajes de las películas y series de moda.
Al llegar, fueron a hablar con el encargado.
- Hola - dijo Félix - somos restauradores de juguetes, y estamos interesados en adquirir juguetes deteriorados, o que hayan quedado anticuado.
- Pues habéis venido al sitio ideal, tenemos el almacén repleto de juguetes que no se pueden vender. Acompañarme.
Bajaron en el ascensor varias plantas, hasta el sótano. Allí, amontonados en polvorientas estanterías, cientos de juguetes, soñaban con la remota posibilidad de que algún niño jugara con ellos.
- Pues éste es "El país de los juguetes abandonados" - dijo el encargado.
- Gracias, echaremos un vistazo.
El encargado, volvió a sus quehaceres, dejando a nuestros superhéroes en medio de aquel caos de juguetes rotos.
- ¿Por donde empezamos?
- Tiene que haber un orden..................busquemos peluches, tenemos que encontrar "El Gran Peluche".
Recorrieron varios pasillos atestados de muñecas a las que les faltaba un ojo o una pierna, cajas de puzles descoloridas, bicicletas sin ruedas, coches teledirigidos sin antena, cuentos a los que les faltaba hojas, disfraces pasados de moda,......................, y al final, peluches sucios y descoloridos.
- "El Gran Peluche, es un enorme oso al que le falta un ojo, y lleva una camiseta blanca con un corazón.
- ¡Pues a buscar!
Subidos a escaleras de mano, Asier y Félix movieron uno por uno los peluches agolpados en las estanterías, buscando uno que encajara con la descripción del "Gran Peluche". De pronto, escucharon una voz:
- ¿Buscáis esto?
Un niño gordo, embutido en un ajustado mono negro, con el dibujo de un puño en el pecho, y un antifaz, sostenía en la mano "El Gran Peluche".
- ¿Quien eres? - preguntó Asier.
- ¿No me reconoces?, por lo visto te zurré demasiado fuerte la última vez.
El niño se quitó la máscara.
- ¡Eusebio, "El Gorila"!
- El mismo. Ahora soy "Superabusón", y voy a darte una buena paliza.
- Creo que no nos han prestado - medió Félix.
- ¡Tu calla viejo! - respondió Eusebio - luego me encargaré de ti.
El heladero fue a enfrentarse a él, pero la mano de Asier le contuvo.
- Tranquilo - le dijo - es algo personal, yo me encargo.
Eusebio, era un compañero de colegio de Asier. Era un abusón, y se la tenía jurada, porque usando su poder, Asier descubrió que tenía afición de coleccionar mariposas, y al hacerlo público, su fama de duro se hizo añicos.
- ¿Quieres el peluche? - gritó "Superabusón"- ¡pues ven a por él!
Asier se acercó precavido. Entonces, Eusebio, de un imposible salto, cayó sobre Asier, quedando éste atrapado bajo el orondo cuerpo de Eusebio.
- ¡Podemos ser amigos!..... - dijo Asier entrecortadamente.
- ¡Destruiste mi reputación, y ahora voy a acabar yo contigo!
- ¡Tengo una "spicebush swallowtail"(1), si me sueltas será tuya.!
- ¿ Cómo?, ¿una "spicebush swallowtail"? - dijo Eusebio reduciendo la presión sobre Asier - Son rarísimas..............
Eusebio soltó a Asier, y como le había prometido, le dio la mariposa que guardaba en su casa.
(1) Una especie de mariposa.
Al llegar, fueron a hablar con el encargado.
- Hola - dijo Félix - somos restauradores de juguetes, y estamos interesados en adquirir juguetes deteriorados, o que hayan quedado anticuado.
- Pues habéis venido al sitio ideal, tenemos el almacén repleto de juguetes que no se pueden vender. Acompañarme.
Bajaron en el ascensor varias plantas, hasta el sótano. Allí, amontonados en polvorientas estanterías, cientos de juguetes, soñaban con la remota posibilidad de que algún niño jugara con ellos.
- Pues éste es "El país de los juguetes abandonados" - dijo el encargado.
- Gracias, echaremos un vistazo.
El encargado, volvió a sus quehaceres, dejando a nuestros superhéroes en medio de aquel caos de juguetes rotos.
- ¿Por donde empezamos?
- Tiene que haber un orden..................busquemos peluches, tenemos que encontrar "El Gran Peluche".
Recorrieron varios pasillos atestados de muñecas a las que les faltaba un ojo o una pierna, cajas de puzles descoloridas, bicicletas sin ruedas, coches teledirigidos sin antena, cuentos a los que les faltaba hojas, disfraces pasados de moda,......................, y al final, peluches sucios y descoloridos.
- "El Gran Peluche, es un enorme oso al que le falta un ojo, y lleva una camiseta blanca con un corazón.
- ¡Pues a buscar!
Subidos a escaleras de mano, Asier y Félix movieron uno por uno los peluches agolpados en las estanterías, buscando uno que encajara con la descripción del "Gran Peluche". De pronto, escucharon una voz:
- ¿Buscáis esto?
Un niño gordo, embutido en un ajustado mono negro, con el dibujo de un puño en el pecho, y un antifaz, sostenía en la mano "El Gran Peluche".
- ¿Quien eres? - preguntó Asier.
- ¿No me reconoces?, por lo visto te zurré demasiado fuerte la última vez.
El niño se quitó la máscara.
- ¡Eusebio, "El Gorila"!
- El mismo. Ahora soy "Superabusón", y voy a darte una buena paliza.
- Creo que no nos han prestado - medió Félix.
- ¡Tu calla viejo! - respondió Eusebio - luego me encargaré de ti.
El heladero fue a enfrentarse a él, pero la mano de Asier le contuvo.
- Tranquilo - le dijo - es algo personal, yo me encargo.
Eusebio, era un compañero de colegio de Asier. Era un abusón, y se la tenía jurada, porque usando su poder, Asier descubrió que tenía afición de coleccionar mariposas, y al hacerlo público, su fama de duro se hizo añicos.
- ¿Quieres el peluche? - gritó "Superabusón"- ¡pues ven a por él!
Asier se acercó precavido. Entonces, Eusebio, de un imposible salto, cayó sobre Asier, quedando éste atrapado bajo el orondo cuerpo de Eusebio.
- ¡Podemos ser amigos!..... - dijo Asier entrecortadamente.
- ¡Destruiste mi reputación, y ahora voy a acabar yo contigo!
- ¡Tengo una "spicebush swallowtail"(1), si me sueltas será tuya.!
- ¿ Cómo?, ¿una "spicebush swallowtail"? - dijo Eusebio reduciendo la presión sobre Asier - Son rarísimas..............
Eusebio soltó a Asier, y como le había prometido, le dio la mariposa que guardaba en su casa.
(1) Una especie de mariposa.
viernes, 23 de enero de 2015
El Niño Poesía y El Heladero Mágico en: Las tres reliquias (parte 2ª)
El "Frigo-móvil" avanzó raudo por las calles atestadas de la ciudad, impulsado por el pedaleo de los pies del "Heladero Mágico", hasta un gran parque con juegos para niños. Aparcaron junto a la piscina de arena, donde varios bebés jugaban con cubos y palas bajo la atenta mirada de sus madres, que charlaban sentadas en un banco próximo.
- ¡Señoras! - les dijo Félix - ¿puedo darles unos helados a sus hijos?
- Si claro - respondieron, ya que conocían de sobra al heladero.
Félix y Asier, se acercaron a los niños con los helados. Estos, gateando, se acercaron sonrientes.
- Gu-gu-ga-ga-gi - dijo uno de ellos.
- Gu-gi-ga-ga-gu - respondió Félix con semblante serio (1).
Como la mayoría no está familiarizado con el idioma bebé, haremos una traducción fidedigna de la conversación que se llevó a cabo.
- Gracias por venir - dijo uno de ellos.
- Gracias a usted por recibirnos, señor presidente. - respondió Félix con semblante serio - le presento a "El Niño Poesía"- dijo señalando a Asier.
- Encantado de conocerle, su fama le precede.
- ¡Saluda! - le dijo Félix a Asier dándole un codazo.
- El gusto es mío - dijo Asier inclinando la cabeza ante el bebé.
- ¡Estamos consternados por la pérdida de las 3 reliquias! - habló el bebé, dirigiéndose de nuevo a Félix.
- ¿Cómo sucedió?
- Como sabes, las reliquias se encuentran escondidas entre las estanterías del sótano de "Planet-Toy", el lugar sagrado al que todo bebé debe de peregrinar una vez en su vida de bebé.
- Si, conozco vuestras costumbres.
- Pues sabrás también, que cada 6 de enero, las 3 reliquias son llevadas en procesión hasta "El Gran Peluche", para que sean veneradas por los fieles. Este año, se iba a conmemorar el centenario del descubrimiento de las reliquias, por lo que se había pensado en hacer una demostración de sus poderes. Sin embargo, al ir a recogerlas, la conmoción fue enorme, al no encontraslas en el lugar donde se escondían.
- ¿Tiene alguna sospecha de quien pudo cometer el robo?
- No, nadie excepto El Sumo Sacerdote y yo, conocemos el lugar donde se esconden las reliquias. Además, ¿qué bebé osaría cometer semejante sacrilegio?
Asier asistía anonadado el intercambio de sonidos guturales entre Félix y el bebé mientras jugaban con la arena, para evitar las sospechas de las madres.
- Gracias por su ayuda - dijo al fin el bebé ofreciéndole la mano a Félix.
- Le mantendré informado - le respondió éste cogiéndosela.
Después de hacerle unas carantoñas, se acercó de nuevo a las madres.
- ¡Son un encanto! - les dijo a las sonrientes y orgullosas madres, que habían observado toda la escena.
- Vayamos al escenario del crimen - Le dijo Félix a Asier.
De nuevo en el "Frigo-móvil", se dirigieron a "Planet-Toy", el lugar sagrado de los bebés, donde no se podían ni imaginar los peligros que les acechaban.
(1) Hay que recordar, que uno de los poderes del "Heladero Mágico", es el entendimiento de todo tipo de idiomas.
- ¡Señoras! - les dijo Félix - ¿puedo darles unos helados a sus hijos?
- Si claro - respondieron, ya que conocían de sobra al heladero.
Félix y Asier, se acercaron a los niños con los helados. Estos, gateando, se acercaron sonrientes.
- Gu-gu-ga-ga-gi - dijo uno de ellos.
- Gu-gi-ga-ga-gu - respondió Félix con semblante serio (1).
Como la mayoría no está familiarizado con el idioma bebé, haremos una traducción fidedigna de la conversación que se llevó a cabo.
- Gracias por venir - dijo uno de ellos.
- Gracias a usted por recibirnos, señor presidente. - respondió Félix con semblante serio - le presento a "El Niño Poesía"- dijo señalando a Asier.
- Encantado de conocerle, su fama le precede.
- ¡Saluda! - le dijo Félix a Asier dándole un codazo.
- El gusto es mío - dijo Asier inclinando la cabeza ante el bebé.
- ¡Estamos consternados por la pérdida de las 3 reliquias! - habló el bebé, dirigiéndose de nuevo a Félix.
- ¿Cómo sucedió?
- Como sabes, las reliquias se encuentran escondidas entre las estanterías del sótano de "Planet-Toy", el lugar sagrado al que todo bebé debe de peregrinar una vez en su vida de bebé.
- Si, conozco vuestras costumbres.
- Pues sabrás también, que cada 6 de enero, las 3 reliquias son llevadas en procesión hasta "El Gran Peluche", para que sean veneradas por los fieles. Este año, se iba a conmemorar el centenario del descubrimiento de las reliquias, por lo que se había pensado en hacer una demostración de sus poderes. Sin embargo, al ir a recogerlas, la conmoción fue enorme, al no encontraslas en el lugar donde se escondían.
- ¿Tiene alguna sospecha de quien pudo cometer el robo?
- No, nadie excepto El Sumo Sacerdote y yo, conocemos el lugar donde se esconden las reliquias. Además, ¿qué bebé osaría cometer semejante sacrilegio?
Asier asistía anonadado el intercambio de sonidos guturales entre Félix y el bebé mientras jugaban con la arena, para evitar las sospechas de las madres.
- Gracias por su ayuda - dijo al fin el bebé ofreciéndole la mano a Félix.
- Le mantendré informado - le respondió éste cogiéndosela.
Después de hacerle unas carantoñas, se acercó de nuevo a las madres.
- ¡Son un encanto! - les dijo a las sonrientes y orgullosas madres, que habían observado toda la escena.
- Vayamos al escenario del crimen - Le dijo Félix a Asier.
De nuevo en el "Frigo-móvil", se dirigieron a "Planet-Toy", el lugar sagrado de los bebés, donde no se podían ni imaginar los peligros que les acechaban.
(1) Hay que recordar, que uno de los poderes del "Heladero Mágico", es el entendimiento de todo tipo de idiomas.
viernes, 16 de enero de 2015
El Niño Poesía y El Heladero Mágico en: "Las tres reliquias"(parte 1ª)
Llovía, y el fuerte viento hacía imposible abrir el paraguas sin que se doblaran las varillas. Resguardados en su cuartel general (la vieja heladería abandonada), "El Niño Poesía", y "El Heladero Mágico", leían comics, mientras saboreaban las nuevas creaciones de Félix.
- Pues no se que decirte, para mí a este de macarrones con tomate le falta algo - Decía Asier.
-Uhm............., si, quizás un poco más de queso le iría bien.
- y de albahaca también.
Entonces sonó el teléfono.
- Aquí "El Heladero Mágico", desde el cuartel general, ¿Qué desea? - dijo Félix cogiendo el auricular.
- Si,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,ya,....................,¡vaya!..................de acuerdo, iremos enseguida. Tenemos un nuevo caso - dijo tras colgar el teléfono.
- ¿De qué se trata?
- Han robado "Las tres reliquias".
- ¿Las tres reliquias?
- Si................, claro, no puedes saber de lo que te hablo - dijo Félix al ver la cara de extrañeza de Asier - pues abre bien los oídos. Los adultos tratamos a los bebes como si fueran ignorantes, sólo por que no les entendemos. Pero no es así, ¡ni mucho menos!, durante siglos, se han ido reuniendo de forma clandestina para discutir sus problemas, organizar fiestas, y demás. De estas reuniones, surgió una sociedad secreta llamada "Bebe-landia"
- ¡Alucinante!
- ¡Y que lo digas!
- ¿cómo es que nadie la conoce?
- Son muy cuidadosos. Además, cuando los bebés aprenden el lenguaje de los adultos, olvidan automaticamente todo lo que tiene que ver con "Bebe-landia"
-¿Y como perdura la sociedad?
- Es todo un misterio.
- ¡Vaya!
Asier y Félix dieron varias chupadas a sus helados.
- Resulta - continuó Félix - que me acaba de llamar el actual presidente de "Bebe-landia".
- ¿Le conoces?
- Tengo contactos en todo el mundo - replicó orgulloso -. Pues me ha pedido que recupere " Las tres reliquias". Se trata del tesoro sagrado de la sociedad: El pañal superabsorbente, La piruleta de los mil sabores, y el juguete irrompible.
- ¡Caramba!
- Creía que era un mito la existencia de las reliquias,¡pero son reales! Las han preservado durante generaciones, guardadas en el interior del "Gran peluche", un osito de peluche que se encuentra en el "Planet-toy", el gran templo de los bebés.
- Es un caso la mar de interesante.
- Si, he concertado una cita con el presidente, nos informará minuciosamente de los hechos, ¡vamos!
¡"El Niño Poesía", y "El Heladero Mágico", cogieron "El Frigo-móvil",(el carrito de los helados) para emprender una nueva y fascinante aventura en pos de la justicia!
- Pues no se que decirte, para mí a este de macarrones con tomate le falta algo - Decía Asier.
-Uhm............., si, quizás un poco más de queso le iría bien.
- y de albahaca también.
Entonces sonó el teléfono.
- Aquí "El Heladero Mágico", desde el cuartel general, ¿Qué desea? - dijo Félix cogiendo el auricular.
- Si,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,ya,....................,¡vaya!..................de acuerdo, iremos enseguida. Tenemos un nuevo caso - dijo tras colgar el teléfono.
- ¿De qué se trata?
- Han robado "Las tres reliquias".
- ¿Las tres reliquias?
- Si................, claro, no puedes saber de lo que te hablo - dijo Félix al ver la cara de extrañeza de Asier - pues abre bien los oídos. Los adultos tratamos a los bebes como si fueran ignorantes, sólo por que no les entendemos. Pero no es así, ¡ni mucho menos!, durante siglos, se han ido reuniendo de forma clandestina para discutir sus problemas, organizar fiestas, y demás. De estas reuniones, surgió una sociedad secreta llamada "Bebe-landia"
- ¡Alucinante!
- ¡Y que lo digas!
- ¿cómo es que nadie la conoce?
- Son muy cuidadosos. Además, cuando los bebés aprenden el lenguaje de los adultos, olvidan automaticamente todo lo que tiene que ver con "Bebe-landia"
-¿Y como perdura la sociedad?
- Es todo un misterio.
- ¡Vaya!
Asier y Félix dieron varias chupadas a sus helados.
- Resulta - continuó Félix - que me acaba de llamar el actual presidente de "Bebe-landia".
- ¿Le conoces?
- Tengo contactos en todo el mundo - replicó orgulloso -. Pues me ha pedido que recupere " Las tres reliquias". Se trata del tesoro sagrado de la sociedad: El pañal superabsorbente, La piruleta de los mil sabores, y el juguete irrompible.
- ¡Caramba!
- Creía que era un mito la existencia de las reliquias,¡pero son reales! Las han preservado durante generaciones, guardadas en el interior del "Gran peluche", un osito de peluche que se encuentra en el "Planet-toy", el gran templo de los bebés.
- Es un caso la mar de interesante.
- Si, he concertado una cita con el presidente, nos informará minuciosamente de los hechos, ¡vamos!
¡"El Niño Poesía", y "El Heladero Mágico", cogieron "El Frigo-móvil",(el carrito de los helados) para emprender una nueva y fascinante aventura en pos de la justicia!
domingo, 7 de diciembre de 2014
El domador del viento
Eran las nueve de la mañana; el bazar de la ciudad de Lucknow empezaba a desperezarse. Del interior de las casetas de los artesanos, se escuchaba el martilleo de los plateros; en la zona de los comerciantes, un incesante ir y venir de motocicletas cargadas de forma inverosímil con innumerables bultos; los humos y olores a especias y grasa usada, que saturaba el ambiente en los puestos de comida,.................. Era también la hora de la oración, y desde los altavoces de las mezquitas, se escuchaban salmos del Corán, entremezclándose con las bandas sonoras de los últimos éxitos de Bollygood, que sonaban en los viejos radiocasetes de los tenderos.
Rashid vivía en el bazar. En aquel momento curtía la piel de una oveja, como le había enseñado su padre. Este, provenía de una de las más prestigiosas familias de constructores de cometas, y le había transmitido su saber, heredado de generación en generación.
Un hombre alto y delgado, que llevaba una túnica oscura y velo cubriéndole la boca, entró en la tienda. Sus ojos oscuros escrutaron el pequeño taller.
- Perdone - le dijo Rashid - todavía no está abierta la tienda.
El hombre, sin prestarle atención, se dirigió a una esquina del local, donde estaban amontonadas varias cometas. Cogió una de ellas, y la observó con atención.
- Un buen trabajo - dijo - ¿Las haces tú?
- No, las hace mi padre, yo sólo le ayudo.
- Tú debes de ser Rashid, ¿No es así?
- Si señor.
- Pues ve a buscar a tu padre, ¡deprisa!
La mirada intensa del hombre, disiparon los reparos que Rashid tenía de dejar solo en la tienda a un desconocido, y fue a buscar a su padre a toda prisa.
El hombre se llamaba Karín, y era un "Domador de vientos", un arte ancestral que consistía en hacer "bailar al viento", mediante el vuelo de una cometa. De esta manera, cuando se formaba una fuerte tormenta, el "domador de vientos", conseguía apaciguarla con su arte.
Karín se reunió con el padre de Rashid, y hablo así:
- Se está formando en las inmediaciones de Lucknow la tormenta más monstruosa que jamás se ha visto. Los mejores "domadores de vientos" hemos intentado controlarla, sin conseguirlo. Los sumos sacerdotes, se reunieron, y llegaron a la conclusión de que la única forma de domar a Estela, que es como llaman a la tormenta, era haciéndola bailar con una cometa construida con "Lágrimas de luna"(1). Por eso he venido, ya que tú eres uno de los más prestigiosos constructores de cometas.
- ¿Pretendes que haga una cometa de plata? - dijo Abdul, el padre de Rashid - ¡sería terriblemente frágil!
- ¡Alá la protegerá!
Abdul se puso a trabajar de inmediato, la tormenta estaba adquiriendo dimensiones apocalípticas. Karín llevó las "Lágrimas de luna" a un platero, que las trabajó hasta convertirlas en delgadísimas láminas de plata. Con ellas, Abdul construyó el cometa, y los sumos sacerdotes la consagraron mediante complejos rituales; y llegó el momento de la verdad.
6 años antes.
Rashid tenía seis años cuando su abuelo le llevó por primera vez a volar cometas; éste, además de constructor de cometas, era un prestigioso "domador de vientos"
- Volar cometas es fácil - le dijo -, pero hacer que el viento baile con ellas, es un arte que muy pocas personas llegan a dominar; es más bien un don que se tiene o no se tiene.
- Yo quiero hacer bailar al viento.
- No basta con quererlo. Debes amar al viento, amarlo y respetarlo; sólo entonces él bailará contigo. Observa.
No soplaba la más mínima ráfaga de viento; sin embargo, el abuelo, con un simple movimiento de muñeca, hizo volar la cometa. Rashid observaba maravillado como la cometa se elevaba serpenteando en el aire, y caía caracoleando alegremente en un picado hasta la tierra, que lamió antes de ascender de nuevo y quedarse suspendida en el aire, abrazada por el viento. Fueron muchas las horas que el abuelo y el nieto pasaron volando cometas, haciéndolas volar con el viento.
En la actualidad.
Parecía que la noche se había instalado de forma perpetua en el valle; no se escuchaba ni el canto de los pájaros, que como el resto de animales, habían huido de él. El silencio comprimía el aire, a la espera de la chispa que haría estallar el cielo. Karín, concentrado plenamente en su misión, proyectaba su fuerza de voluntad sobre la cometa de plata, para intentar dominar los impetuosos vientos. Esta, se elevó hiriente en el cielo, rasgando las negras nubes. "El domador" quiso ejecutar el nervioso "Vuelo de la paloma", para sorprender luego al viento con el poderoso "Vuelo del halcón", y atraparlo en sus garras; pero el viento, colérico, hizo añicos la frágil cometa, devorándola con las llamas del "Vuelo del dragón. La última esperanza se había perdido; la tierra estaba condenada a la destrucción.
Rashid fue corriendo a casa de su abuelo. Hacía tiempo que éste no salía de casa por problemas en las articulaciones.
- ¡Abuelo, abuelo! - gritó Rashid - ¡tenemos que irnos corriendo de aquí!, ¡la tormenta llegará enseguida!
El abuelo le miró divertido.
- Si no puedo ni moverme, ¿como quieres que salga corriendo?
- Tenemos una furgoneta que ha alquilado papá, nos iremos todos en ella.
- No hijo, yo me quedo aquí, nada ni nadie podrá escapar de la tormenta. Hemos ofendido al viento con nuestras artes tramposas, y lo vamos a pagar muy caro.
- ¡ Pero abuelo!, ¡nos tenemos que ir!
El abuelo le miró con infinita ternura.
- ¡Todavía nos queda una posibilidad! - le dijo - ¿guardas la cometa que construimos juntos, con la que te enseñé a bailar con el viento?
- Creo que está por algún rincón de mi cuarto..............,¡pero está rota y estropeada!
- ¡Pues arréglala, y con ella, baila con el viento!
- ¡pero abuelo!, ¡ni siquiera Karín el mejor domaror de vientos de todos los tiempos ha conseguido detener la tormenta!, y eso que llevaba una cometa construida con "Lágrimas de luna".
- ¡Tonterías!, lo único que hace falta para domar al viento es humildad, humildad y amor, y eso es lo que te he enseñado a tener durante todo este tiempo.
Rashid se quedo anonadado, sin saber que decir.
- ¡No perdamos más tiempo! -dijo el abuelo - ¡ve a bailar con el viento!
Rashid rebuscó entre un montón de cometas polvorientas que tenía en su habitación, y cogió una. Estaba rasgada, y le faltaba el eje corto; era su primera cometa, con la que aprendió a "bailar". Fue corriendo al taller, y remendó la rasgadura. Luego ató el eje que le faltaba con un cordel; no tenía tiempo suficiente para usar cola. "Espero que aguante"- pensó. Después de realizar unos últimos retoques, cogió la vieja cometa, y fue en bicicleta hasta el valle, donde redoblaban los truenos entre la luz de los rayos.
Rashid estaba muerto de miedo; el viento formaba remolinos a su alrededor deshojando los árboles. Colocó la cometa en el suelo y desenrolló el cordel; vio como su bicicleta caía al suelo y era arrastrada por la hierba. "Vamos allá"- pensó. Con un ligero toque de muñeca, la cometa empezó a elevarse; el viento la embistió con furiosas ráfagas, que la golpeaban sin piedad. Rashid, con pulso firme, intentaba hacerla escapar de ellas mediante quiebros y requiebros. Pasó el tiempo; le dolían las muñecas por la tensión de las cuerdas, estaba a punto de desfallecer por el esfuerzo,...............,entonces pensó en su abuelo, su imagen le reconfortó, y recuperó las fuerzas. Poco a poco, la frágil cometa lograba volar a favor de las corrientes que cambiaban incesantemente de dirección. Hasta que el viento empezó a seguir a la cometa, y se fundieron en un único y armónico movimiento. Rashid podía sentir el inmenso poder del viento entre sus manos. Entonces sucedió algo increíble: La cometa quedó suspendida en el aire, muy quieta; se encontraba en el centro de la tormenta. A su alrededor, los vientos se aglutinaban caóticamente, girando y girando a velocidades endiabladas. Rashid, con un diestro movimiento, hizo también girar la cometa, ejecutando "El vuelo del Fénix", y los vientos le acompañaron impulsando sus alas de fuego.
Hacía un día luminoso, el abuelo en su silla de ruedas, y Rashid junto a él, hacían volar sus cometas con el viento del Monzón; jugando al escondite.
Rashid vivía en el bazar. En aquel momento curtía la piel de una oveja, como le había enseñado su padre. Este, provenía de una de las más prestigiosas familias de constructores de cometas, y le había transmitido su saber, heredado de generación en generación.
Un hombre alto y delgado, que llevaba una túnica oscura y velo cubriéndole la boca, entró en la tienda. Sus ojos oscuros escrutaron el pequeño taller.
- Perdone - le dijo Rashid - todavía no está abierta la tienda.
El hombre, sin prestarle atención, se dirigió a una esquina del local, donde estaban amontonadas varias cometas. Cogió una de ellas, y la observó con atención.
- Un buen trabajo - dijo - ¿Las haces tú?
- No, las hace mi padre, yo sólo le ayudo.
- Tú debes de ser Rashid, ¿No es así?
- Si señor.
- Pues ve a buscar a tu padre, ¡deprisa!
La mirada intensa del hombre, disiparon los reparos que Rashid tenía de dejar solo en la tienda a un desconocido, y fue a buscar a su padre a toda prisa.
El hombre se llamaba Karín, y era un "Domador de vientos", un arte ancestral que consistía en hacer "bailar al viento", mediante el vuelo de una cometa. De esta manera, cuando se formaba una fuerte tormenta, el "domador de vientos", conseguía apaciguarla con su arte.
Karín se reunió con el padre de Rashid, y hablo así:
- Se está formando en las inmediaciones de Lucknow la tormenta más monstruosa que jamás se ha visto. Los mejores "domadores de vientos" hemos intentado controlarla, sin conseguirlo. Los sumos sacerdotes, se reunieron, y llegaron a la conclusión de que la única forma de domar a Estela, que es como llaman a la tormenta, era haciéndola bailar con una cometa construida con "Lágrimas de luna"(1). Por eso he venido, ya que tú eres uno de los más prestigiosos constructores de cometas.
- ¿Pretendes que haga una cometa de plata? - dijo Abdul, el padre de Rashid - ¡sería terriblemente frágil!
- ¡Alá la protegerá!
Abdul se puso a trabajar de inmediato, la tormenta estaba adquiriendo dimensiones apocalípticas. Karín llevó las "Lágrimas de luna" a un platero, que las trabajó hasta convertirlas en delgadísimas láminas de plata. Con ellas, Abdul construyó el cometa, y los sumos sacerdotes la consagraron mediante complejos rituales; y llegó el momento de la verdad.
6 años antes.
Rashid tenía seis años cuando su abuelo le llevó por primera vez a volar cometas; éste, además de constructor de cometas, era un prestigioso "domador de vientos"
- Volar cometas es fácil - le dijo -, pero hacer que el viento baile con ellas, es un arte que muy pocas personas llegan a dominar; es más bien un don que se tiene o no se tiene.
- Yo quiero hacer bailar al viento.
- No basta con quererlo. Debes amar al viento, amarlo y respetarlo; sólo entonces él bailará contigo. Observa.
No soplaba la más mínima ráfaga de viento; sin embargo, el abuelo, con un simple movimiento de muñeca, hizo volar la cometa. Rashid observaba maravillado como la cometa se elevaba serpenteando en el aire, y caía caracoleando alegremente en un picado hasta la tierra, que lamió antes de ascender de nuevo y quedarse suspendida en el aire, abrazada por el viento. Fueron muchas las horas que el abuelo y el nieto pasaron volando cometas, haciéndolas volar con el viento.
En la actualidad.
Parecía que la noche se había instalado de forma perpetua en el valle; no se escuchaba ni el canto de los pájaros, que como el resto de animales, habían huido de él. El silencio comprimía el aire, a la espera de la chispa que haría estallar el cielo. Karín, concentrado plenamente en su misión, proyectaba su fuerza de voluntad sobre la cometa de plata, para intentar dominar los impetuosos vientos. Esta, se elevó hiriente en el cielo, rasgando las negras nubes. "El domador" quiso ejecutar el nervioso "Vuelo de la paloma", para sorprender luego al viento con el poderoso "Vuelo del halcón", y atraparlo en sus garras; pero el viento, colérico, hizo añicos la frágil cometa, devorándola con las llamas del "Vuelo del dragón. La última esperanza se había perdido; la tierra estaba condenada a la destrucción.
Rashid fue corriendo a casa de su abuelo. Hacía tiempo que éste no salía de casa por problemas en las articulaciones.
- ¡Abuelo, abuelo! - gritó Rashid - ¡tenemos que irnos corriendo de aquí!, ¡la tormenta llegará enseguida!
El abuelo le miró divertido.
- Si no puedo ni moverme, ¿como quieres que salga corriendo?
- Tenemos una furgoneta que ha alquilado papá, nos iremos todos en ella.
- No hijo, yo me quedo aquí, nada ni nadie podrá escapar de la tormenta. Hemos ofendido al viento con nuestras artes tramposas, y lo vamos a pagar muy caro.
- ¡ Pero abuelo!, ¡nos tenemos que ir!
El abuelo le miró con infinita ternura.
- ¡Todavía nos queda una posibilidad! - le dijo - ¿guardas la cometa que construimos juntos, con la que te enseñé a bailar con el viento?
- Creo que está por algún rincón de mi cuarto..............,¡pero está rota y estropeada!
- ¡Pues arréglala, y con ella, baila con el viento!
- ¡pero abuelo!, ¡ni siquiera Karín el mejor domaror de vientos de todos los tiempos ha conseguido detener la tormenta!, y eso que llevaba una cometa construida con "Lágrimas de luna".
- ¡Tonterías!, lo único que hace falta para domar al viento es humildad, humildad y amor, y eso es lo que te he enseñado a tener durante todo este tiempo.
Rashid se quedo anonadado, sin saber que decir.
- ¡No perdamos más tiempo! -dijo el abuelo - ¡ve a bailar con el viento!
Rashid rebuscó entre un montón de cometas polvorientas que tenía en su habitación, y cogió una. Estaba rasgada, y le faltaba el eje corto; era su primera cometa, con la que aprendió a "bailar". Fue corriendo al taller, y remendó la rasgadura. Luego ató el eje que le faltaba con un cordel; no tenía tiempo suficiente para usar cola. "Espero que aguante"- pensó. Después de realizar unos últimos retoques, cogió la vieja cometa, y fue en bicicleta hasta el valle, donde redoblaban los truenos entre la luz de los rayos.
Rashid estaba muerto de miedo; el viento formaba remolinos a su alrededor deshojando los árboles. Colocó la cometa en el suelo y desenrolló el cordel; vio como su bicicleta caía al suelo y era arrastrada por la hierba. "Vamos allá"- pensó. Con un ligero toque de muñeca, la cometa empezó a elevarse; el viento la embistió con furiosas ráfagas, que la golpeaban sin piedad. Rashid, con pulso firme, intentaba hacerla escapar de ellas mediante quiebros y requiebros. Pasó el tiempo; le dolían las muñecas por la tensión de las cuerdas, estaba a punto de desfallecer por el esfuerzo,...............,entonces pensó en su abuelo, su imagen le reconfortó, y recuperó las fuerzas. Poco a poco, la frágil cometa lograba volar a favor de las corrientes que cambiaban incesantemente de dirección. Hasta que el viento empezó a seguir a la cometa, y se fundieron en un único y armónico movimiento. Rashid podía sentir el inmenso poder del viento entre sus manos. Entonces sucedió algo increíble: La cometa quedó suspendida en el aire, muy quieta; se encontraba en el centro de la tormenta. A su alrededor, los vientos se aglutinaban caóticamente, girando y girando a velocidades endiabladas. Rashid, con un diestro movimiento, hizo también girar la cometa, ejecutando "El vuelo del Fénix", y los vientos le acompañaron impulsando sus alas de fuego.
Hacía un día luminoso, el abuelo en su silla de ruedas, y Rashid junto a él, hacían volar sus cometas con el viento del Monzón; jugando al escondite.
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