Cuentos para contar.

domingo, 23 de junio de 2013

La cabra y el tigre

Llevaba el tigre 5 días sin  probar bocado, cuando vio a una cabra que pastaba en la pradera. Al instante, se lanzó a por ella para comérsela, pero la cabra le vio, y salió corriendo por entre unas rocas. El tigre le persiguió, con tan mala fortuna, que un alud de rocas se desprendió de la montaña  atrapándole debajo.
- ¡Cabra! - le dijo - ayúdame a salir, y te prometo que no te comeré.
La cabra, que tenía buen corazón, intentó mover las rocas que atrapaban al tigre, pero no lo consiguió.
- ¡Cabra! - le volvió a decir el tigre - Estoy demasiado débil para mover las piedras, pero si me alimentas, en poco tiempo podré hacerlo.
La cabra, que era una experta cazadora de ratones, los atrapó para alimentar al tigre.
En poco tiempo, el tigre recuperó sus fuerzas, y pudo librarse de las rocas.
- Has sido muy amable conmigo - le dijo el tigre, - pero muy inocente.
Y saltó hacia la cabra para comérsela.
En ése instante, el espíritu de la cabra, pasó al cuerpo del tigre, y el del tigre al de la cabra, por lo que la cabra reencarnada en el cuerpo del tigre, se comió al tigre, reencarnado en el cuerpo de la cabra .
Y es que al final, cada uno tiene lo que se merece.


sábado, 15 de junio de 2013

El árbol de los juguetes.

Había una vez un árbol, que en vez de dar frutos, ¡daba juguetes!. En la primavera, cuando todos los árboles dan sus frutos,  los niños de la región, se acercaban "Al árbol de los juguetes, para recoger los juguetes y jugar con ellos.

Un día, pasó por allí "Amy", el hada., y vio que "El árbol de los juguetes" ¡se estaba secando!.
Entonces, fue a hablar con los niños de la región.
- ¿ Sabéis que le está sucediendo "Al árbol de los juguetes"? - les preguntó.
- Es por causa de un niño  - le dijeron, - cada vez que sale un juguete, se lo lleva, y  nadie se atreve a decirle nada, porque es muy fuerte.  Por eso se está secando, ¡se muere de pena!.
- ¡Vaya! - dijo "Amy" enfadada, - ¡pues habrá que darle una lección a ése niño!.
Al día siguiente, el niño egoísta, fue a por los juguetes del árbol, pero en su lugar, encontró una manzana roja y apetitosa.
El niño se la comió, y fue a jugar con sus juguetes, ¡que tenía en cantidad!.
Entonces, pasó por allí "Lucas", un amigo.
- Oye" Lucas "-le dijo, - ¿Quieres jugar conmigo a la pelota?
- Bueno - le respondió.
Pero al tocarle el niño egoísta a "Lucas", ¡éste desapareció!.
- ¡Qué cosa más rara! - pensó, y siguió jugando como si nada hubiera sucedido.
Al rato, pasó por allí "María".
- ¡"María"! - le dijo, - ¿quieres jugar conmigo a la pelota?.
-Bueno -  le respondió - tú tienes todas las pelotas que hay.
Pero al tocarle, ¡"María" desapareció!, como había desaparecido"Lucas".
¡El niño estaba aterrorizado!, al ver como sus amigos desaparecían cuando les tocaba.
Y así, se quedó solo, sin nadie con quien jugar.
"- ¡Va, que me importa! - pensó, - tengo todos los juguetes que quiero, ¡no necesito amigos!."

Peró pasó el tiempo, y el niño se cansó de todos sus juguetes. Se aburría enormemente, y empezó a echar en falta a sus amigos.
Entonces, apareció "Amy".
- ¿que te sucede? - le preguntó, al verle tan triste.
- ¡Que hecho en falta a mis amigos! - le dijo. - Tengo todos los juguetes del mundo, y no tengo a nadie con quien jugar.
Al verle tan arrepentido, le dijo:
- Vete "al árbol de los juguetes", y devuélvele todos los juguetes.
Así lo hizo, y por cada juguete que dejaba al  lado de su tronco, aparecìa una flor. Al abrise una de las flores, ¡apareció en su interior "Lucas"!, ¡ en el interior de otra, "María"!, y así,¡fueron apareciendo todos sus amigos!.
Al verlos, el niño se puso muy contento, y todos juntos se pusieron a jugar con todos los juguetes.
Y "El árbol de los juguetes", volvió a florecer.



domingo, 9 de junio de 2013

La caricia

La caricia
buscó un lugar donde quedarse.
En el rostro del panadero fue a posarse,
pero lleno de harina estaba.
En el rostro de una dama que pasaba,
la caricia fue a posarse,
pero en maquillaje quedó atrapada
hasta casi ahogarse.
Un rostro triste quiso consolar,
pero un río de lágrimas le volvió a arrastrar.
Entonces, al rostro de un niño fue a parar,
y se quedó en sus mejillas por siempre jamás.


sábado, 1 de junio de 2013

El planeta de chocolate

- ¡Como me apetece un poco de chocolate! - dijo "Saturnino" mientras buscaba en la nevera del "Gorrión moteado", su nave espacial.
- ¡Gorrión!, ¿no nos queda nada de chocolate? - le dijo Saturnino.
- No, ¡te lo has comido todo!, tendremos que comprar más.
- ¡Que bueno sería que hubiera una planeta hecho de chocolate!, ¿no crees gorrión?
- Pues en mis archivos, tengo una leyenda sobre un planeta así .
- ¡Interesante!, ¿y donde se encuentra?.
- No tengo datos al respecto.
- Pues iremos "Al planeta de los libros", allí seguro que encontramos algo.
Y se pusieron rumbo "Al planeta de los libros", donde se encontraban todos los libros escritos en el universo.
Una vez allí, se dirigieron a "La gran biblioteca".
- Hola, - le dijo Saturnino a la chica del mostrador - estoy buscando datos sobre "El planeta de chocolate".
- ¿El planeta de chocolate?, a ver...............- dijo la chica poniéndose unas gafas y tecleando algo en el ordenador.
- Pues no hay nada al respecto, ¡lo siento!.
- Bueno, gracias de todos modos - le dijo "Saturnino" extrañado.

-"¡Que raro!" - pensaba Saturnino - "Si aquí no encuentro nada sobre "El planeta de chocolate", no lo encontraré en ningún sitio."
Entonces se metió en una cantina para beber algo. En ella se encontraban seres de todos los planetas de la galaxia, ya que "El planeta de los libros", era frecuentado por todo tipo de personajes en busca de información.
- Dame una cerveza - le dijo Saturnino al camarero, un tipo de aspecto rudo con  4  brazos y un único ojo en la frente.
- ¡Se paga por adelantado! - le gruñó el camarero.
- ¡Vale, vale!, toma - le contestó "Saturnino" mientras le pagaba.
"Saturnino" cogió su cerveza, y se sentó en una mesa para  pensar sobre qué hacer.
En un lado de la cantina, había un escenario, y unos seres de cabezas grandes y ojos saltones, tocaban unos extraños instrumentos de viento. La música era alegre, y Saturnino disfrutaba de la misma, cuando escuchó una interesante conversación en la mesa de al lado.
- Pues si, lo que te digo ¡Ya ves que forma más fácil de ganar dinero!, sólo con apretar un botón y borrar  unos datos del ordenador de "La gran biblioteca". -  le decía un ser peludo y con dientes de lobo a otro con cabeza de lagarto.
- ¿Pero existe "El planeta de chocolate"?
- ¡Claro que existe!, ven conmigo y te lo enseñaré. ¡Pero........... shhhhh!, ¡las paredes tienen oídos! - dijo el ser peludo al ver que "Saturnino" se inclinaba en su silla para oír mejor.
Los dos seres, salieron de la cantina, seguidos muy de cerca por "Saturnino". Se metieron en un hangar, donde tenían su nave espacial, y "Saturnino", colocó un localizador a la nave sin que se dieran cuenta.

- Vamos "gorrión", sigue la señal del localizador - Dijo Saturnino al subir a su nave. - ¡Rápido!.
Y así, las dos naves surcaron el espacio con rumbo al "Planeta de chocolate".
-¡Guau!, ¡Esta´ todo cubierto de chocolate! - dijo Saturnino asombrado al llegar.
Y se puso a comer y a comer hasta que no pudo más. De repente, sintió un fuerte golpe en la cabeza, y quedó sin sentido.
Saturnino, se despertó en una celda, de chocolate, todavía aturdido.
Fuera, se encontraban los dos seres a los que había seguido.
- ¿Què hacemos con él? - Le decía el ser peludo al de cabeza de lagarto.
- No lo sé, ¡sabe el secreto!.
- Esperemos al jefe, él sabrá que hacer.
Al rato, apareció un ser gordo con cara de sapo y tentáculos, que se desplazaba como una babosa.
- ¡"Vaja"! - gritó "Saturnino" - ¡Así que eres tú el que está detrás de todo ésto!.
"Vaja", era un bandido, al que "Saturnino" conocía de pasadas aventuras.
- ¿Qué otra mente privilegiada podría estar detrás de tan magnífico plan? - Respondió "Vaja". - Si nadie descubre éste planeta, todo el chocolate será para mí.
- ¡Pero éste planeta no es tuyo!, ¡Tienes que compartir el chocolate con los demás! - dijo "Saturnino".
- ¡De eso nada!, yo lo descubrí, y es mío - le respondió "Vaja".- ¿Qué piensas hacer para impedirlo?, ¡te dejaré aquí encerrado para siempre.!
- ¡ja, ja,ja,ja,ja! - rieron los conpinches de "Vaja". Y se fueron todos bromeando.

"Saturnino", se quedó sólo en la celda. Entonces, saco su móvil, y llamó al "Gorrión Moteado".
- ¡"Gorrión"!, estoy encerrado en una celda de chocolate, ¡Ven ha rescatarme!.
"El gorrión", fue hasta la celda donde estaba encerrado "Saturnino", y con el rayo láser, derritió el chocolate.
- ¡Muy bien "Gorrión", vámonos! - dijo "Saturnino" saliendo de la celda y subiendo a la nave.

Lo primero que hizo "Saturnino", nada más llegar a su casa, fue llamar por el móvil a todos sus amigos, y enseguida se difundió la noticia sobre donde estaba "El planeta de chocolate".
Cientos, ¡Que digo cientos!, ¡miles de personas llegaron al "Planeta de chocolate"!, y disfrutaron comiendo y comiendo chocolate hasta hartarse.

-¡Qué desastre!,¡Qué desastre! - le decía "Vaja" a "Saturnino", llevándose las manos a la cabeza. - ¿Ves lo que has conseguido?, ¡en poco tiempo no quedará ni rastro de chocolate!.
- Si, pero todos habremos  disfrutado, y no sólo tú ¡Sapo egoísta! - le respondió "Saturnino" enfadado.
Entonces, un temblor se extendió por todo el planeta, y de los volcanes del mismo empezaron a salir ríos y ríos de chocolate cubriéndolo todo de nuevo.


sábado, 25 de mayo de 2013

El bosque subterráneo

El el país de las Hadas, la reina estaba muy enferma. Ni siquiera la magia podía curarla.
En su habitación de palacio, la reina de las hadas, descansaba pálida y delgada en la cama, rodeada de los más sabios del reino, que debatían qué hacer.
- Debe de haber sufrido algún encantamiento - decía "Merlín" acariciándose la barbilla.
- O puede que le haya sentado algo mal - comentó el médico de palacio.
- ¡Tonterías! - Gritó "Mou", el búho sabio. - Es algo más serio que todo eso.
- Seamos prácticos, ¿Qué podemos hacer? - dijo "Merlín".
- Sea lo que sea, si come "los frutos del sol" se curará - dijo "Mou".
- ¡Pero si es sólo una leyenda! - le contestó "Merlín".
- ¡ Es nuestra única posibilidad! - dijo "Mou",-  si no los encontramos, la reina morirá.

Cuenta la leyenda, que un trozo del sol cayó en la tierra. Esta, guardó el trozo en su centro, para darse calor. Entonces, algunas semillas de plantas, crecieron hacia el centro de la tierra buscando el calor y la luz de éste trozo de sol. Así se formó un bosque subterráneo, donde crecen "los frutos del sol", que tienen la propiedad de curar todas las enfermedades.

"Amy"(1), fue elegida de entre las hadas, por su valor y su inteligencia, para encontrar "Los frutos del sol".
- ¿Por donde empiezo a buscar  - le preguntó "Amy" a "Mou".
- Debes seguir a los salmones dorados. Dicen que vienen del lago del bosque subterráneo a desovar en el mar. Así, desde el único río que sale del mar, llegarás hasta el bosque subterráneo.

 "Amy", cogió una barca, y se adentró en el mar en busca de los salmones dorados.
Se acercó a una bandada de gaviotas, que volaban bajo.
- ¡Eh, gaviotas,! - les dijo. - ¿Sabéis donde se encuentran los salmones dorados?
- Dirígete hacia el horizonte, de donde sale el sol - Le dijo una gaviota, planeando sobre la barca.
Amy, fue hacia el horizonte, y esperó la salida del sol.
Los primeros rayos del sol iluminaron la superficie del mar, y unos destellos dorados  tintinearon en el agua.
- ¡Son los salmones dorados! - gritó Amy emocionada.
Siguiendo los destellos dorados, Amy llegó a un río, que a diferencia del resto de ríos, su corriente le llevaba hacia tierra adentro.
El río, le llevó por una cueva, que descendía y descendía cada vez más, hasta el mismísimo centro de la tierra.. Allí, se encontró en medio de un lago, en la más absoluta oscuridad.
"- ¿Que hago ahora?, ¡aquí no hay nada!" - pensaba "Amy". "-¡La reina de las hadas está perdida!, ¡morirá sin remedio!".
Entonces, una lágrima resbaló desde su mejilla cayendo al lago. Esta, produjo una honda en la superficie del agua, seguida de otra y otra más, hasta formarse el reflejo de un sol, luego de unas nubes, un cielo, árboles, animales, montañas,...................., el bosque subterráneo se reflejaba en el agua. Miró a su alrededor, ¡y allí estaba!, verde y resplandeciente, como cuenta la leyenda.
Amy, fue hasta la orilla, y se adentró por el bosque, donde enseguida dio con un majestuoso árbol del que colgaban unos frutos dorados que brillaban en sus ramas. Cogió unos cuantos frutos, y volvió a la barca.
Pero la corriente le impedía volver por el río hasta la superficie.
- ¿Como puedo volver a casa? - se preguntó Amy.
De repente, algo enorme empezó a emerger del agua. ¡Era un patito  gigantesco(2)!.
- ¡No tengas miedo! - le dijo. - yo te ayudaré a volver a tu casa.
Entonces, el patito le condujo hasta una cueva.
- Sigue por ésta cueva, y llegarás a la superficie.¡no tiene pérdida! - le dijo el patito a "Amy".
Y así fue como "Amy" volvió al palacio de la reina de las hadas con los frutos del sol.
La reina, comió de los frutos y se curó y se celebró una gran fiesta en todo el reino.
De las semillas de los frutos, crecieron montones de árboles de sol, y ya nadie sufrió enfermedades en todo el reino.

(1)  La montaña sin fin
(2)  El monstruo del lago


viernes, 17 de mayo de 2013

El dragón menguante

Erase que se era, un dragón al que le gustaba asustar a todos los animales del bosque, para demostrarles lo grande y fuerte que era.
Iba donde se encontraban los elefantes agitando sus grandes alas y echando fuego por la boca, mientras daba alaridos escalofriantes. Los pobres elefantes, salían despavoridos sin saber donde esconderse.
Luego, se dirigía donde pacían los caballos, y de la misma manera que a los elefantes, les asustaba inmisericorde.
No contento, el dragón se dirigía donde los  conejos, los ratones, e incluso donde las diminutas hormigas, para asustarles y demostrar, que él era el más grande y el más fuerte.

Un día se cruzó con el dragón un hada.
-"Ahora verá" - pensó. Y agitando sus grandes alas y echando fuego por la boca mientras aullaba, fue  hacia el hada, que descansaba en un tronco.
- ¿Te duele algo? - le dijo el Hada sin inmutarse.
- ¿No te doy miedo? - le dijo el dragón contrariado.
- ¿Miedo?, lo que me das es dolor de cabeza con tanto grito - le contestó el Hada.
- ¡Soy el más grande y poderoso dragón que ha pisado ésta tierra, y todos los animales me temen!
- Así que eres tú el que tiene atemorizados a todos los animales del bosque. Pues te andaba buscando.
Si no dejas de asustar a todo el mundo, te haré un hechizo para convertirte en el más insignificante de los animales.
- ¡Ja, ja ja! - se rió el dragón ,- si puedo aplastarte con la uña de un dedo.
- pues no me dejas otra opción.
Y moviendo su barita mágica, pronunció el encantamiento:
-¡oyabá, oyabía, cada día que pase te harás más txikia (1)!
 El dragón, se miró asustado, pero vio que seguía siendo el mismo, así que de un  bocado se tragó al hada.
- ¡Encantamientos a mí! - decía entre carcajadas.

Al día siguiente, el dragón se dirigió donde estaban  los elefantes, para asustarles,  como todos los días.
- ¡Os voy a comer con patatas! - gritaba el dragón.
Pero al acercarse a uno de los elefantes, éste le agarró del cuello con la trompa, y lo lanzó lejos.
¡Apenas le llegaba a la trompa!.
El dragón se fue a su guarida con el rabo entre las piernas.

Al día siguiente, el dragón fue donde los caballos.
- "¡Ahora verán, se van a enterar de quien soy yo!" - Pensó.
Pero al llegar, vio sorprendido que ¡apenas les llegaba a la cola!.
Los caballos persiguieron al dragón y le pegaron con sus largas patas.

Al día siguiente, el dragón, muy enfadado fue donde los conejos.
- "Estos pequeños conejos no podrán hacerme daño, "- pensaba - "me desquitaré con ellos"
Pero ¡apenas les llegaba al hocico!, y éstos le mordieron con sus dientes afilados.

Al día siguiente, el dragón, ya temeroso, pensaba:
-" Iré  donde los ratones, ¡no pueden ser más grande que yo!.
Pero ¡Así era!, y los ratones jugaron con el como si de un insecto se tratara.

Al día siguiente, el dragón ya no se atrevía ni a salir de su guarida.
- "Esto no puede estar pasándome", - pensaba. - "iré donde las insignificantes hormigas", y les pisaré a todas.
Al llegar al hormiguero, vio salir a una de las hormigas, y descubrió aterrorizado que su cabeza era tan grande como él, así que la hormiga le agarró con su boca, y se lo llevó dentro del hormiguero, para que sirviera de comida.

Dicen que el dragón siguió y siguió haciéndose más pequeño cada día que pasaba, pero nadie lo sabe a ciencia cierta, porque nadie puede verle.

(1) txikia: Pequeño en euzkera.


sábado, 11 de mayo de 2013

La banda de "Flin"

Flin, era una hormiga obrera cuyo sueño era entrar en el ejército del hormiguero y convertirse en un soldado para defender a los insectos más débiles, por lo que ni corta ni perezosa, se presentó ante el general del ejército.
- ¡Señor, quiero convertirme en soldado! - le dijo Flin.
- ¿Tú?,¿ pero te has mirado al espejo? - le gritó el general.- , ¡para ser soldado hay que tener una constitución fuerte, y tú eres un enclenque!, ¡fuera de mi vista!.
Pero Flin, en vez de desanimarse, se puso a hacer ejercicio. Todas las mañanas, antes de empezar con sus labores de obrera, corría por el hormiguero y hacía flexiones para fortalecer sus músculos, hasta convertirse en una hormiga fuerte y ágil.
De nuevo, Flin se presentó ante el general del ejército.
- ¡Señor, ya tengo una constitución fuerte, quisiera convertirme en soldado! - le dijo .
El general, le miro de arriba a abajo, con aire pensativo.
- Si ...............es cierto, pero perteneces a la clase de las obreras, y éstas no pueden ser soldados, así que ¡deja de molestarme! - le gritó de nuevo el general.
Así que Flin, decidió irse del hormiguero.
-"si en mi casa no me dejan  hacer lo que  yo quiero, me iré, y defenderé a los débiles por mi cuenta" - pensaba Flin mientras metía sus cosas en un saco de hoja.

Al día siguiente, Flin se despidió de sus amigos y se fue al bosque en busca de aventuras.
Después de mucho caminar, paró un momento para refrescarse en una gota de rocío, cuando escuchó un grito: - ¡Socorro, socorro!, ¡Que alguien me ayude!.
Al mirar en la dirección de donde provenían los gritos, vio a una mariposa atrapada en una tela de araña, y se dirigió rápidamente hacia allí.
- No te preocupes - le dijo flin a la mariposa, - yo te salvaré.
Pero en esos momentos, la araña se acercaba rauda a su presa.
- ¿Que te propones,  insignificante hormiga? - dijo la araña.
- ¡Ahora verás! - le respondió Flin. y estirando con todas sus fuerzas de uno de los extremos de la tela, la soltó de repente, haciendo salir a la araña disparada por los aires.
Flin, solto a la mariposa de la tela con sus mandíbulas, y se fueron rápidamente antes de que volviera la araña.
Así, Flin ayudaba a los insectos más débiles, y su fama se extendió por todo el bosque.

Un día, Flin cruzaba un  charco por una hierba, cuando se encontró con un escarabajo pelotero gordo y feo en la misma.
- ¡Aparta de mi camino! - le dijo.
- ¿Porqué no te apartas tú? - le respondió Flin.
- ¡porque haré picadillo de hormiga contigo si no te apartas!.
- ¡Intentalo!.
Y se pusieron a luchar, con tal bravura, que cayeron al agua los dos.
Ya en la orilla, y chorreando de agua,  los dos contrincantes, se miraron a la cara y se echaron a reír.
- ¡Buena pelea, si señor! - dijo Flin.
- ¡quien iba a pensar que una insignificante hormiga podría hacerme frente! - le respondió el escarabajo.
-  ¿Amigos?.
- ¡Amigos!. Por cierto, me llamo Flin.
- ¿Flin?, ¿el Flin del que habla todo el mundo?.
- ¡En persona!.
Flin y el escarabajo. hablaron largo y tendido, y decidieron formar una banda para poder ayudar mejor a los más débiles. Construyeron un campamento en el bosque, y enseguida encontraron otros insectos que se unieron a la banda.
Muy pronto, "la banda de Flin", se hizo famosa en todo el bosque.

La paz en el bosque dejó de reinar cuando un enjambre de avispas africanas llegó, devorando a todos los insectos que encontraban en su camino.
Los insectos del bosque se reunieron para buscar una solución.
- ¡Tenemos que defendernos de las avispas, o acabarán con todos! - dijo un ciempiés agitando sus cien patas.
- Vosotras las hormigas, tenéis un ejército, ¿porqué no nos defendéis? - dijo un saltamontes dirigiéndose al general de las hormigas.
- Bueno................, no estamos preparadas para un ataque aéreo de tal índole..................
- ¡Venga!, - gritó una mariquita,- lo que pasa es que tenéis miedo de las avispas.
- ¡Sólo os importa vuestro hormiguero!, eso es lo que pasa - gritó una libélula, dando vueltas alrededor del general.
- ¡Basta ya de pelear entre nosotros! - se escuchó de repente. Era Flin. Todos los insectos se volvieron hacia él.
- Tengo un plan, pero necesitaré la ayuda de todos. Tenemos que estar unidos.
Y así, todos los insectos se pusieron a trabajar en el plan de Flin, ante las reticencias del general de las hormigas, que dudaba de él.

Llegó el día en el que se puso el plan en funcionamiento.
Flin, se acercó a la colmena de las avispas,donde se encontraba su reina.
- ¡Eh tú!- le gritó ,- ¡a que no tienes agallas para comerme!.
y subiéndose en la libélula, se alejó rápidamente.
- ¡Vayamos tras ella, menuda impertinencia! - dijo la reina de las avispas, saliendo volando con sus mejores hombres.
Entonces, Flin y la libélula se metieron por la entrada del hormiguero, seguidos de las avispas. Al llegar a cierto punto, cogieron una galería que habían construido, que llevaba al exterior. Mientras, el general de las hormigas, ordenaba a su ejercito poner unas cañas en la entrada del hormiguero, que previamente habían unido entre sí, y que llevaba hasta un río.
El agua, empezó a correr por las cañas  inundando el hormiguero, y todas las avispas murieron ahogadas.

Al ver a su reina muerta,  las avispas abandonaron el bosque deshorientadas, y la paz volvió a reinar.
El general de las hormigas, apesadumbrado por haber dudado de Flin, quiso nombrarle capitán del ejército,
pero Flin se negó.
- Gracias general - le dijo, - pero debo lealtad a mis hombres, con quienes tantas aventuras he vivido, y pienso vivir.
Y dándose un apretón de manos, se saludaron a modo militar, y se despidieron.

Flin y su banda, se convirtieron en una leyenda, y sus hazañas fueron cantadas por las cigarras, en todos los bosques del mundo.