Cuentos para contar.

viernes, 8 de agosto de 2014

El niño poesía y el heladero mágico en: "La cueva del terror."

Las proezas de nuestros superhéroes se extendieron a los cuatro vientos, y sus servicios eran requeridos allí donde la justicia y la esperanza debían ser restauradas.
Un grupo de niños se acercó a Félix, El Heladero Mágico, que vendía sus helados en el parque.
- ¡Señor! - le dijo uno de ellos.
- ¿Si hijo?, ¿quieres un helado de limón con mango?, ¿o quizás uno de menta y leche merengada?, ¡tengo todos los sabores que puedas imaginar!
 - Pues quiero uno de........
- ¡Andrés!, ¡que no hemos venido a por helados! - le dijo una niña dándole un codazo.
- ¡A si!, ¿es usted El Heladero Mágico? - preguntó el niño.
- ¡En carne y hueso!, ¿necesitas mis servicios?
- Si señor, mire.
Entre las manos, tenía un pollito delgado y con los ojos cerrados, que temblaba debilmente.
- ¿Qué le sucede? - preguntó Félix.
- Hace días que no come, está como ido - le dijo el niño.
- ¡Este es un trabajo para El Niño Poesía, y El heladero Mágico! - dijo Félix levantando el dedo índice y la mirada al cielo. Los niños aplaudieron entusiasmados. Sacó entonces el móvil, e hizo una llamada.
- ¡Niño Poesía!, ¡ tenemos trabajo!
- ¡Pero Félix, que estoy en clase! - Le respondió Asier en voz baja.
- Es un caso urgente, ven al parque en cuanto salgas.
-¡ Vale, pero la próxima vez mándame un mensaje!
- ¡De acuerdo, corto y cambio! Bueno, tendremos que esperar a mi colega. Mientras decidme todo lo que sepáis.
Los niños se arremolinaron alrededor de Félix.
- Pues el otro día - dijo el más resuelto de ellos - , el pollito salió con su madre y sus hermanos a dar un paseo por el bosque, sin alejarse mucho de la granja. al regresar, la madre se dio cuenta de que le faltaba un pollito. Puso al resto a buen recaudo, y se fue preocupada a buscarlo. Le encontró acurrucado ente unas hojas, tiritando de miedo. Desde entonces no ha probado bocado, y está como en trance el pobre.
- Llevadme donde le encontraron.
El grupo se dirigió a la granja donde vivía el pollito, y luego a una campa cercana, donde le encontró su madre. El heladero echó un vistazo alrededor, y con aire suspicaz, se acercó a unas rocas que formaban una especie de cueva poco profunda. Los niños le observaban con gran expectación. Se puso de rodillas para poder entrar, y miró dentro de ella con una pequeña linterna de bolsillo.
- Interesante - dijo rascándose la mejilla. - Traedme al pollito.
El Heladero cogió al pollito delicadamemente, y se acercó despacio a la cueva. Este, empezó a moverse inquieto, con las últimas fuerzas que le quedaban.
- ¡Vale, vale!, ¡tranquilo, ya está! - le dijo al pollito alejándose de la cueva y acariciándole tiernamente. En ése momento, apareció Asier en su bicicleta.
- He leído el mensaje que me has mandado - dijo. - ¿Es éste el pollito?
- Así es, y creo que la causa de su estado, está en ésa cueva - le dijo Félix señalándola. Los niños, fascinados, no perdían el más mínimo detalle de la situación.
- Bien Niño Poesía - dijo El Heladero mostrando al pollito - ¿Qué ves en su interior?
Rubén se concentró.
-¡Miedo!, ¡mucho miedo!, ¡pero no puedo ver la causa!
- Bueno, la habrá bloqueado hasta para si mismo. Es algo habitual - dijo Félix pensativamente.
Entonces, se acercó a la cueva, y empezó a dar vueltas alrededor de ella mientras meditaba. La expectación era máxima.
- ¿A qué hora encontraron al pollito? - dijo de pronto, dirigiéndose a los niños.
- A las 12 y media o así - dijo una niñita.
El Heladero consultó su reloj.
- Bien, faltan 10 minutos. Esperaremos.
- ¿Esperar qué? - dijo Asier.
- ¡Paciencia! - respondió Félix.
Vieron, como en la parte posterior de la cueva, había un agujero por el que poco a poco iban entrando los rayos de sol, iluminando por dentro las paredes. Los niños se asomaron al interior de la cueva, y de repente, en una de las paredes, ¡se dibujó claramente la silueta de una enorme serpiente! Los niños y Asier, se alejaron lo más rápido que pudieron. Entonces se escuchó una carcajada: Era el heladero, que sentado en la cueva les observaba divertido.
- ¡Venir! - les dijo - , no tengáis miedo.
Los niños y Asier, se acercaron dubitativos.
- Mirar - les dijo señalándoles la parte posterior de la cueva - lo que parece una serpiente, no es más que la sombra de una liana que cuelga sobre la apertura de la cueva. Cuando el sol entra por ella, se forma lo que parece la sombra de una serpiente en la pared.
Poco a poco, convencieron al pollito de que no había ninguna serpiente en la cueva, y enseguida recuperó el apetito y la alegría.

Ya en su cuartel general del parque, nuestros héroes celebraban la resolución del caso.
- ¡Un nuevo caso resuelto por El Niño poesía y El Heladero Mágico! - dijo Asier esgrimiendo un helado de grosellas.
- ¡Formamos un buen equipo!, ¡si señor! -respondió Félix cruzando su helado de nata con el de Asier, a modo de victoria.

jueves, 31 de julio de 2014

El baile de las ballenas (capítulo 3)

El baile

Arriaron majestuosas las velas del Delfín, que henchidas por el viento y el orgullo, lo llevaron a buen puerto. Allí los soldados les llevaron a presencia del rey.
- ¿Y bien?, ¿donde se realizará el baile? - Les preguntó el rey  a Malapata y Rodi.
- ¡Primero libera a mis hombres! - Bramó Malapata.
- ¿Me crees idiota?
- Majestad - interrumpió Rodi - , ¿Cómo pensáis evitar las inundaciones?
- ¡Mataré a cañonazos a esas malditas bestias! - respondió el rey.
- ¡Hijo de una hiena! - gritó Malapata.
- ¡Basta de cháchara!, ¡O me decís las coordenadas o ahorcaré a vuestros hombres al amanecer! - dijo cansado el rey.
Rodi, con su habitual elocuencia, tomó la palabra.
- Majestad, no estamos de acuerdo con la forma en la que piensa resolver el problema que nos ocupa, por lo que le propongo que el capitán y yo intentemos evitar El Baile de las Ballenas, con métodos menos violentos.
- ¿Y qué propones?
- Es bien sabido, que las ballenas se comunican con guturales y ancestrales cantos. Yo aprendí su lenguaje en unas de nuestras innumerables aventuras por los siete mares, y podría disuadirles a que realizaran el baile cerca de la costa.
El rey se quedó pensativo. Y al rato dijo:
- De acuerdo, pero si no les convences tú, lo harán los cañones.
Así pues, Malapata y Rodi partieron en el delfín, escoltados por cuatro navíos de guerra hacia el lugar revelado por el oráculo. El hipnótico canto de los cetáceos, se confundía con el de las gaviotas, que parecía querer unirse a la fiesta. Cientos de chorros de agua ascendían de las ballenas como, botellas de champán descorchadas.
El almirante de la tropa se acercó a Rodi.
- ¡Qué empiece la fiesta! - dijo.
Rodi, cogió el cuerno que se utilizaba para avisar de la presencia del barco cuando había niebla, y se puso a tocar, sin mucha convicción. No sucedió nada. Volvió a intentarlo, ante la impaciente mirada del almirante. Nada.
- Parece que tus métodos no son muy efectivos - dijo el almirante - . Tendré que emplear los míos.
Y levantando el sable, hizo una señal a los navíos de guerra para que rodearan a las ballenas.
- ¡Fuego! - gritó.La andanada de hierro, salpicó el aire de agua y sangre. Las ballenas, furiosas, arremetieron contra los navíos, destrozando sus cascos con sus poderosas cabezas y colas. Sólo el delfín, que se mantuvo al margen de la refriega, salió indemne. El almirante, conmovido por la furia de las ballenas, repetía una y otra vez : - ¡Mis barcos!, ¡mis barcos!
A lo lejos, algunas ballenas, empezaban el ritual, con enormes saltos.
- ¿Qué hacemos ahora? - Le dijo Malapata a Rodi, muy preocupado - ,ese bastardo del rey dejará a mis hombres en el calabozo, para que mueran ahogados.
- ¡Tengo una idea!
Rodi, cogió papel y tinta, y escribió una carta, que mandó al rey con una paloma mensajera. La carta decía lo siguiente:
"Excelentísima majestad:
Ni mis métodos, ni los suyos, han sido efectivos. Las ballenas comenzarán su ritual cuando se ponga el sol, a medianoche, e inundará parte del reino. Pero todavía nos queda una oportunidad para evitarlo: Consiga todas las esponjas del reino, y cósalas con la mayor celeridad. Luego, póngala en la costa, y recemos para que pueda absorber las olas que formen las ballenas."
Así lo hicieron, miles de esponjas fueron cosidas, formando una de varios kilómetros de superficie, y la colocaron en la costa. Cuando se puso el sol, a medianoche, un formidable espectáculo se produjo ante los atónitos ojos de Malapata y Rodi: Cientos de ballenas, dibujaban su silueta sobre el cielo estrellado, bajo la luz de la luna, en formidables e imposibles saltos. Las olas, que vapuleaban  El delfín como si fuese de papel, se acercaban temibles a la costa. Allí, la colosal esponja, esperaba sedente; se produjo el contacto, y una tras otra, las implacables olas, fueron absorbidas por la insaciable esponja.

Así fue como Malapata y sus hombres se libraron de la horca, y de paso libraron al reino de ser abnegado por las aguas.

Epílogo

El Delfín Volador navegaba de nuevo por los siete mares, en busca de nuevas aventuras.
- ¿ De verdad creías que ibas as poder hablar con las ballenas? - le dijo Malapata a Rodi
-. ¿Yo?, ¡si ni siquiera se hablar con los ingleses! Teníamos que ganar tiempo, y no se me ocurrió otra cosa.
- ¡Bueno!, al final salió todo bien.
- Y disfrutamos de un grandioso espectáculo.
- ¡Desde luego!, ¡pero por mis barbas que jamás se me ocurrirá enfadar a una ballena.!


viernes, 25 de julio de 2014

El baile de las ballenas (capítulo 2)

La isla del oráculo

- ¡Que un gorila me arranque los brazos! - maldecía Malapata - ,¿Cómo vamos a conseguir esas malditas coordenadas?
- Tranquilo capitán - le dijo Rodi - tengo un plan. La perspicaz mirada del camaleón le tranquilizó -. En La Taberna del Ciervo Blanco, después de invitar a un viejo lobo de mar a unos tragos de ron, logré sonsacarle la ubicación de La Isla del Oráculo.
Los ojos de Malapata se iluminaron. - ¡La Isla del Oráculo! - dijo abrazando a Rodi - , ¡el oráculo nos dirá donde será el baile!, ¡estamos salvados!
Los vientos eran propicios, y los hados guiaron su rumbo con firme navegar. Tras tres días, las dudas empezaron a asomar desde el oscuro mar de la incertidumbre; deberían haber llegado, según las informaciones del viejo lobo de mar. De repente, una densa niebla lo cubrió todo.
- Estas deben de ser las tinieblas que protegen los secretos de la isla capitán. Según la leyenda, la oscuridad que envuelve la isla, hace que los barcos que intentan llegar a ella, queden encallados en las afiladas rocas que rodean la isla.
- ¡Echar el ancla! - ordenó Malapata - ,¡ni los ojos del diablo verían a través de esta niebla! ¿Y ahora qué? - añadió desconsolado.
- No te preocupes capitán - dijo Rodi - , utilizaremos el submarino.
El submarino, era una ingenioso aparato, diseñado por Rodi, en forma de cilindro, con un cristal delantero, unos remos a los lados, un ancla que lo mantenía sumergido, y un tubo largo que llegaba hasta la superficie por donde entraba el aire. En él se metieron Malapata y Rodi, y remaron bajo el agua hasta la isla, evitando las rocas.
- ¡Por las ladillas de King-Kong! - bramó Malapata - ,¡esta isla no es más grande que las suelas de mis botas!
En efecto; la isla consistía en una colina que dominaba un pequeño prado, y playas rodeándolo.Más allá de la orilla, surgían del mar afiladas rocas, donde se veían  restos de navíos naufragados.
- ¿Donde está el palacio del oráculo? - dijo Malapata.
- Creo que esto es todo capitán; rocas, hierva, arena,............¿Y ovejas?
Unos balidos se oían claramente al otro lado de la colina, en el prado. Tras unos minutos, en los que casi se podían oír los resortes de los pensamientos de Rodi...................
- ¡Las ovejas son el oráculo! - gritó.
- ¿Qué?
- ¡Aquí no hay otra cosa!, y mira allí - dijo Rodi señalando la colina - parece que hay una especie de púlpito.
- ¡ Pues vamos! - dijo Malapata desenvainando su espada.
Malapata subió al púlpito y con su bozarrón gritó:
- ¡Decidme malditos sacos de lana donde será El Baile de las Ballenas, o haré con vosotras pañuelos para sonarme los mocos!
- ¡Capitán! - le dijo Rodi -, déjame a mí.
- ¡Sabios del oráculo, por el don que los dioses os han otorgado, os pedimos humildemente nos honréis con vuestra sabiduría, y nos digáis el lugar donde se realizará El Baile de las Ballenas.
Hubo un instante de silencio, y de pronto, las ovejas se pusieron a balar al unísono, formando un cacofónico canto.
- ¡Escucha capitán, cada oveja dice una palabra!
- Es cierto, ¡pero no entiendo nada! ¡De una en una malditas! - gritó Malapata, espada en mano.
Las ovejas se quedaron en silencio, mirándole con su expresión bobina. al momento, volvió a llenarse el aire con el caótico canto.
- Tiene que haber una lógica en todo esto...............- dijo Rodi - ¡ordenémoslas por tamaños!
Así lo hicieron, pero las frases que construían, no tenían ningún significado. Después las ordenaron por tonos, por gordura, por número de dientes,...................¡nada!
Se puso el sol; agotados, Malapata y Rodi se tumbaron en la playa.
- ¡No puedo más! - dijo Malapata.
- ¡Yo tampoco! - respondió Rodi - ,dejémoslo para mañana.
El canto de las ovejas continuaba en el prado, pero la noche empezó a introducir en él sus silencios.
- ¡Escucha capitán! - dijo Rodi incorporándose; se podían distinguir ciertas palabras entre el alboroto general, y poco a poco, acompañados por el rumor de las olas, las palabras formaron una frase: Latitud cuatro, longitud veinte; latitud cuatro, longitud veinte;.....................
- ¡Son las coordenadas, lo logramos!
Malapata y Rodi se abrazaron y bailaron a la luz de la luna.


sábado, 19 de julio de 2014

El baile de las ballenas (capítulo 1)

La propuesta

Cada 20 años, en un lugar determinado del inmenso océano, se produce un extraordinario acontecimiento: Miles de ballenas se reúnen y bailan a la luz de la luna.

El rey estaba reunido con los más prestigiosos magos y científicos del reino. Su fin no era otro que intentar dilucidar el lugar exacto en el que iba a suceder "El baile de las ballenas". Hace 20 años, la reunión de cetáceos tuvo lugar a pocos kilómetros de la costa, y con sus bailes, formaron impresionantes olas, que inundaron la mitad del reino.
Hipófrates, el eminente científico, tomó la palabra:
- Según los datos recabados hasta la fecha, no parece haber un patrón establecido por el que las ballenas realicen su baile, parece más bien fruto del azar..........
- ¡Tonterías! - le interrumpió Anabis, el astrólogo real -, sucederá al norte de las islas Bremen, coincidiendo con la alineación de saturno y la cima del monte Pur.
- ¿Alineaciones? - replicó Hipófrates -, ¡no son más que tonterías!, ¡supersticiones!
El alboroto fue general.
- ¡Caballeros, caballeros!, ¡si no se ponen de acuerdo irán todos a parar a las galeras! -Dijo el rey.
Y a las galeras fueron todos a parar: ¡Es imposible que magos y científicos se pongan de acuerdo en algo!

Por aquel entonces, el pirata Malapata, y su fiel contramaestre Rodi (el camaleón), se encontraban encerrados en las mazmorras del castillo. Uno de sus tripulantes, les había vendido por 10 doblones de oro.
- ¡Maldito canalla, hijo de mil diablos!, ¡le despellejaré vivo en cuanto salga de aquí! - maldecía Malapata dando vueltas en la celda como un mono enjaulado.
- ¡shhhh.........!, ¡silencio! - le instó Rodi en voz baja. Los carceleros conversaban alegremente cerca de la celda.
- ¡Lo que oyes!, ¡les mandó a todos a las galeras!
-Entonces todavía no saben donde será "El baile de las ballenas"
- No, han ofrecido una recompensa a quien lo descubra..........
- ¡Carcelero! - interrumpió Rodi - , dile al rey que el pirata Malapata sabe donde será "El baile de las ballenas".
- ¡Estás loco! - Le dijo Malapata, al oído.
- Tranquilo capitán, tengo un plan - le respondió.
Al momento, dos soldados bajaron a las mazmorras, y cubriendo de cadenas a Malapata y a Rodi, les llevaron ante el rey.
- ¡De nuevo tengo que ver tu fea cara maldito pirata! - le dijo el rey a Malapata. Años de saqueos y persecuciones, habían hecho de ambos enemigos irreconciliables.
- ¡Que el diablo te lleve, hijo de una serpiente! - le respondió Malapata mirándole fijamente.
- ¡Ejem........!, perdone nuestros modales su majestad - dijo Rodi, rebajando la tensión - , estamos todos un poco nerviosos, con ésto del baile de las ballenas, ¿no es así, su excelencia?
- ¡Decir lo que tengáis que decir!, os doy mi palabra que si me satisface, os libraré de la orca, ¡aunque me cueste una úlcera de estómago!
- Gracias majestad. Resulta que el intrépido y magnánime capitán Malapata, en una de sus muchas y aclamadas travesías por los 7 mares...........
- ¡Al grano mequetrefe! - bramó el rey.
- Perdón su excelencia. Si nos permitiese su majestad partir con nuestro humilde navío, en poco tiempo le daríamos las coordenadas exactas del lugar donde se celebrará el baile. A cambio, claro está,  de nuestra libertad, y la de nuestros hombres.
Tras pensar unos instantes, el rey respondió.
- ¡De acuerdo!, tenéis dos días;  pero si no regresáis, toda vuestra tripulación será ahorcada al amanecer del tercer día.
Y así, Malapata y Rodi, partieron al amanecer en el Delfín Volador, en busca de su libertad, y la de sus hombres.

sábado, 28 de junio de 2014

El osito de peluche

El osito de peluche quería ser de verdad,
no quería que lo abrazaran, quería él abrazar,
y un hada le dio la vida, y con ella la bondad,
y abrazaba a todo el mundo que nadie quería abrazar.

Y de tanto abrazar, sin pelo se fue a quedar,
y tan áspera era su piel, que nadie quería abrazar.
Pero todas las personas que nadie quería abrazar,
abrazaron al osito por su amor y su bondad.




viernes, 20 de junio de 2014

Las cinco orugas

Llegó el invierno, y la nieve cubrió el bosque. Las cinco orugas, consiguieron las cinco últimas hojas verdes que quedaban, y se las repartieron. La primera oruga, se comió la hoja; y murió de frío. La segunda oruga, se cubrió con la hoja; y murió de hambre. La tercera, se comió la mitad de la hoja, y se cubrió con la otra mitad; vivió algo mas que la primera y la segunda oruga, pero acabó muriendo de hambre y de frío. Las dos orugas que quedaron, se dieron calor con sus cuerpos, una a la otra, y se comieron cada una su hoja; y un buen día, vieron que de las yemas de los árboles, habían empezado a brotar tiernas hojas: Llegó la primavera. (1)

(1) Esta es la historia oficial. La historia real en: Dondehabitanlosmigalas

sábado, 7 de junio de 2014

Odisea en la cocina: O cómo sobrevivir sin mamá

Me desperté; tenía hambre, así que me puse a llorar con todas mis fuerzas. Pasó el tiempo, y mamá no venía, por lo que usé "El lloro de la desaparición", intercalando angustiosos suspiros, ¡pero nada!, mamá seguía sin venir. "Me las tendré que arreglar yo solo", pensé. Miré a mi alrededor; los ositos voladores dormían, pero el cordel que los despertaba con aquella agradable música, estaba a mi alcance. Me agarré a uno de los barrotes de la cuna para incorporarme, cogí el cordón, y tiré de él. Como ya había visto en otras ocasiones, el cordón empezó a recogerse, así que lo agarré fuertemente con las dos manos, y me llevó con él hasta el borde de la cuna. Sentí tener que despertar a los ositos, que somnolientos daban vueltas sobre mi cabeza, pero no veía otra forma de salir de la cuna. Me balanceé un poco, y me dejé caer sobre los cojines que había en el suelo; el primer obstáculo estaba salvado. ¿Y ahora qué? Decidí pedir ayuda a "Las voces de la caja", que se encontraba en la sala. Fui gateando hasta ella, me subí a la butaca, y de allí hasta la mesa donde estaba "La caja de las voces". Le di un buen golpe, y se partió por la mitad. No me asusté, sabía que era la forma de hablar con las voces. Pero no debía de haber nadie en ése momento, porque no oí la voz de la abuela, ni del tío,.........., sólo escuché a un pájaro que repetía siempre el mismo canto. Me quedé desconcertado. Entonces me acordé de "Las personas de la ventana", "¡Quizás ellas me ayuden!", pensé. Cogí "El palo de los botones", que estaba al lado de "La caja de las voces", y apreté todo los botones, hasta que escuché a "Las personas de la ventana". Entonces me puse a llorar de nuevo. ¡Nada, no me hacían ni caso! Así que les dejé con sus cosas, y me fui gateando hasta la cocina; allí encontraría comida. En la cocina se encontraba "La gran máquina de frío", donde se guardaban los alimentos; pero ¿Cómo abrirla?, la manilla quedaba muy alta para mí. Después de meditarlo largamente, decidí arriesgar mi integridad escalando por las piezas que a mamá le gustaba poner por toda la puerta de "La máquina de frío".Me escupí en las manos: "Vamos allá". Alargué la mano derecha hasta un plátano, y flexioné el brazo mientras apoyaba un pie en un calabacín. Luego apoyé mi otro pie en una sandía, mientras mi mano izquierda agarraba los cuernos de una vaca. ¡Bien, parecía que las figuritas aguantaban mi peso! Estaba cerca de la manilla, tenía que hacer el último esfuerzo. Respire hondo;y salté hacia ella con todas mis fuerzas. Conseguí agarrarle con mi mano derecha, y el peso de mi cuerpo tiró de la manilla hacia abajo, haciendo que la puerta se abriera. Me quedé colgando de la manilla. Miré hacia abajo, y tragué saliva. En ésta incómoda postura, me balanceé, y conseguí meter un pie en una de las estanterías de la puerta, y agarrarme a ella con una de mis manos; dejándome caer luego sobre una lechuga. La leche se encontraba en una estantería de la puerta de "La máquina de frío, por lo que agarré la puerta con ambas manos y la atraje hacia mí, con tan mala suerte que la puerta se cerró. ¡No veía nada! Intenté abrir la puerta, pero ¡se había atascado! ¡Con el frío que hacía, no duraría ni 20 minutos!
- ¡Buena la has liado! - Escuché de repente. - A tu derecha tienes el interruptor de la luz.
Alargué la mano y encendí la luz. Me encontré al lado de un pollo desplumado, bien gordo y amarillo.
- ¡No me mires así!, ya sé que no tengo muy buen aspecto, he tenido tiempos mejores..........pero bueno, es lo que hay.
- ¡Un pollo que habla! - exclamé.
- ¡Mira quien fue a hablar! Que, se ha vuelto a atascar la puerta.
- Eso parece.
- Bueno, yo no puedo ayudarte como ves, pero quizás Rodolfo............¡Rodolfo! - gritó - ¿Estás ahí?
-¿Donde iba a estar, maldito pollo desplumado? - respondió un langosta que se encontraba en una estantería más elevada.
- ¡Más respeto, que soy un pollo de caserío con label de calidad!
-¡ Mucho label, mucho label, pero acabarás en la cazuela como yo! ¡Pobre de mí!, ¡ni siquiera tienen la consideración de matarme antes de cocerme viva!, ¡sádicos, más que sádicos!
- Pobrecita, - dijo el pollo - está muy deprimida desde que se enteró que la cogieron porque se había acabado el bogavante.
- ¡Rodolfo!, tienes que hacer una última buena acción.
- ¿Y qué quieres que haga?
- Seguir mis instrucciones.
El pollo les dijo lo que tenían que hacer, y así lo hicieron: El niño, subió hasta la estantería donde estaba la langosta, y liberó sus  poderosas tenazas del cordel que las sujetaba. Entonces la langosta cogió la botella de champán que se encontraba tumbada a su lado, y apuntando el corcho hacia la puerta, presionó sobre él hasta que salió disparado. El zambombazo hizo que la puerta se abriera.
- ¡Ya está chaval!, ya puedes salir. Por suerte mañana es el cumpleaños de tu padre, y en toda buena celebración no puede faltar el champán - dijo el pollo.
- ¡Ni la langosta!, ¡pobre de mí! - se lamentó Rodolfo.
- ¡Muchas gracias chicos, no hubiera podido salir sin vosotros!
Me despedí de mis nuevos amigos, no sin antes dar un buen trago de leche. Después volví gateando hasta mi habitación, y subiéndome a los cojines que había en la cama que estaba al lado de mi cuna, conseguí llegar al borde de la misma; y me dejé caer dentro. Con la tripita llena, caí de nuevo en un apacible sueño.

- ¡Dios mío, me he dormido!
La mamá del bebé se despertó sobresaltada, y fue corriendo a la habitación donde éste estaba.
- ¡Angelito mío! - dijo mientras le acariciaba la mejilla - ¡Duerme mi vida!